Sur de la Florida

Antes las cosas se enredaban, pero hoy día es menos así

 

Especial para El Nuevo Herald

Que la paz de Dios Todopoderoso esté siempre con usted y los que le rodean. Yo llegué de Cuba solo, de 48 años de edad, y entrada legal por sorteo. con visa y pasaporte, todo legal. Apliqué para la residencia en el 2010, y recibí una planilla I-797 C dándome constancia del comienzo del proceso.

Pasados varios meses, hice una cita por internet para septiembre del 2010. La funcionaria que me atendió (¡Dios la bendiga!) amablemente me informó, para mi sorpresa, que yo había sido citado pero que no comparecí. Alegué que yo no recibí tal cita, a lo cual ella habló con un supervisor, y acto seguido me pasó a una sala contigua donde se me tomaron huellas y fotos. Tengo en mi poder la constancia y mi número de caso (omitido). Al final se me dijo que próximamente sería citado para entrevista.

A partir de entonces esperé el correo diariamente en persona y ... ¡nada! Pasado un mes, gestioné una cita por Infopass de nuevo y la funcionaria que me atendió no fue tan cordial, más bien concisa, y terminó informándome que mi caso fue denegado. Esa señora no me dio razones y sólo una planilla I-824, el cual, según ella, debía enviar para que a vuelta de correo me notificaran. Ahí terminó todo.

Hoy día me hallo con licencia vencida, no tengo permiso de trabajo (para el cual debo aplicar también urgentemente) y no sé si debo apelar, volver a aplicar ó reclamar, ó simplemente pedirle a Dios que me resuelva el problema. Jamás he cometido felonías, no poseo record policial alguno, nunca he sido arrestado, y no existe nada que pueda no hacerme merecer residencia. ¿Qué debo hacer?!

(Anónimo a discreción), Miami

Tengo claro que usted me escribió anteriormente (el año pasado), y yo le contesté en esta columna, pero usted no hace referencia alguna a mi respuesta, por lo cual presumo que usted nunca la vio. En sí, esto es lástima, pero, en el fondo no hace diferencia alguna, ya que, dos años después, usted sigue sin “resolver” sus necesidades inmigratorias. Como le comenté aquella vez, las cosas de Dios son perfectas, pero, del emblemático Caín para acá, las que hacemos nosotros los hombres (¡y las mujeres!) están muy lejos de serlo...

Yo no encontré en su carta original, ni en ésta que me escribe, nada que justificara la “denegación” de que le habló la segunda (y mucho menos cordial) entrevistadora. Lo único que se me ocurre es que ella abrió su computadora y no vio allí más que la primera denegación – la que ocurrió cuando a usted lo mandaron comparecer y no compareció porque no recibió la cita, como usted relata. Dada la lentitud ó la indolencia con que a veces funcionaban (ó más bien, ¡ dejaban de funcionar!) los trámites de Inmigración –ahora eso está muy corregido y superado—y lo suyo podría no haber llegado al sistema de computadoras, y de ahí la desagradable información que le dio la última funcionaria...

Pero lo que usted necesita ahora, no son meramente explicaciones o justificaciones de lo ocurrido, sino soluciones a sus inconvenientes inmigratorios. Usted necesita, ante todo, permiso de trabajo mientras termina de desenredarse el ovillo de su caso. Estas son instancias donde el individuo, como particular, muchas veces se siente imposibilitado, porque no sabe qué hacer, qué decir, qué explicar, etc. etc. Para esto, igual que losm médicos para los enfermos, existimos nosotros, los abogados de inmigración, a quienes Inmigración no pueden dejarnos de hacer caso, porque saben que el abogado no se van a retirar de allí con el rabo entre las piernas, sino que vamos a seguir, a protestar, a luchar, hasta despejar la resistencia y los inconvenientes que se le presenten.

Venga a verme (ó al abogado de inmigración que usted guste) y yo veré cómo ayudarlo a “resolver”, al mínimo costo posible para el caso. Como ya le dije la primera vez que me escribió, ¡usted me cae bien! Y me dará mucha satisfacción ayudarle a resolver su dificultad...¡Lo espero!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

1 Herald Plaza, Miami, FL 33132

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