Cuando la Sinfónica del Nuevo Mundo se mudó el año pasado de su hogar por largo tiempo en el Lincoln Theatre, en el Mall de Lincoln Road, algunos se preocuparon sobre qué sería de la espléndida construcción Art Deco, una de las indiscutibles gemas arquitectónicas de South Beach, y posiblemente de toda la Florida.
Resultó que no tienen por qué hacerlo.
Al enfrentarse con la descorazonadora pregunta – ¿qué hacer con un cine histórico pero obsoleto? – el urbanizador, Cliff Stein, cuyo grupo de inversión pagó $21.5 millones por la construcción para convertirla en un centro de ventas al por menor, se decidió por una respuesta valiente:
Se regresaría meticulosamente al elegantemente abovedado auditorio Art Deco que había sido desmontado en previas conversiones – incluyendo una pantalla para filmes. Se restaurará el vestíbulo de piso de terrazo hasta una pulgada del original de 1936. Y se colocará su exterior aerodinámico similar a la auténtica fortaleza con bordes metálicos del día en que abrió por primera vez.
“Vi en lo que podía convertirse, pero no todos lo vieron”, dijo Stein, un abogado y veterano de numerosos proyectos de bienes raíces quien rápidamente acepta que nunca había emprendido nada de la escala y complejidad de la renovación del Lincoln Theatre. “Pero todo fue bien desde el punto de vista de la inversión. Cuando se termine, va a ser una obra maestra”.
La arriesgada renovación, ahora a punto de terminar, ya ha sido un triunfo financiero para Stein y sus inversores. También podría establecer un nuevo patrón para la reutilización de edificios históricos en el centro comercial y el adyacente distrito histórico Art Deco, donde las algunas veces encontradas necesidades de comercio e integridad de la arquitectura pueden llevar a acaloradas batallas legales.
No en esta ocasión, dijeron satisfechos funcionarios de la ciudad.
“Lo que ha dado de hablar es muy sorprendente”, dijo Thomas Mooney, funcionario de preservación de Miami Beach. “Este proyecto ha ido realmente al límite en términos de conversión”.
La transformación de $11 millones, diseñada por el prominente arquitecto de Miami Allan Shulman, ya es evidente en la esquina de Lincoln Road y la Avenida Pennsylvania. La marquesina aerodinámica está de nuevo cubierta por bandas de acero inoxidable, en una reproducción precisa del original. Las bandas se retiraron hace décadas para donarlas a los esfuerzos del país durante la Segunda Guerra Mundial. El exterior chanfleado, coronado por un deslumbrante relieve floral Art Deco, es de nuevo de un blanco brillante después de años en amarillo mostaza.
A lo largo de la parte pedestre del centro comercial, ventanas con forma de zigurat que habían estado bloqueadas por años han sido reabiertas y se le han vuelto a colocar los cristales en las entradas a los espacios al nivel de la calle que albergaban una farmacia y una cafetería en los días de gloria del teatro. Esas puertas de admitirán de nuevo a clientes en las nuevas tiendas y un restaurante.
El cambio más dramático ocurrió en el callejón en la parte trasera del edificio, una vez pared negra del teatro, que ahora consiste casi por completo en un vidrio de dos pisos de altura.






























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