El caso de una niña cuya dentadura fue desfigurada por un dentista sin licencia en febrero en La Pequeña Habana conmovió a los profesionales de Community Smiles, una organización sin fines de lucro de Miami.
Nos hizo llorar cuando vimos lo que este hombre le hizo, dijo el doctor David DePorter, director dental del programa Ella sufrió un trauma incontable.
La semana pasada, las autoridades arrestaron a Humberto Francisco Pérez por otorgar servicios dentales sin licencia y causar daños permanentes a la niña, que actualmente tiene 15 años.
Los profesionales de Community Smiles han tomado como una reto especial la restauración de la sonrisa de la joven. Aparte de ofrecer servicios dentales a los pobres, la organización opera uno de tres programas en el Sur de la Florida que entrena a dentistas del extranjero para que éstos puedan ejercer su profesión en este país.
La razón por la cual esto me enfurece tanto es porque nuestros residentes hacen las cosas de la manera correcta, dijo DePorter. Algunos fueron profesionales por más de una década en su país, pero cuando llegan acá toman todos los cursos y los exámenes para obtener su certificación dental.
Claribel Agramonte, la madre de la joven, dijo que confió que Pérez era un dentista profesional. Según ella, Pérez dijo que había sido un dentista en Cuba por décadas y ofreció reparar un diente roto de su hija por $500 en la parte trasera de su casa en La Pequeña Habana.
Agramonte, quien es de República Dominicana, dijo que no le parecía fuera de lo normal que Pérez ofreciera los servicios en casa.
Eso se ve mucho en República Dominicana, dijo.
Pero en lugar de hacer la simple reparación, Pérez decidió hacer más sin el permiso o conocimiento de su madre, según las autoridades. Notó que la niña necesitaba ayuda de ortodoncia, y encontró una solución rápida, aunque dolorosa. Limó sus cuatro dientes superiores a un nivel irreparable, lastimando los nervios. Finalmente construyó un puente dental con metales que él mismo derretía en unas ollas caseras.
El resultado eran cuatro dientes de metal pintados blanco que parecían pedazos de chicle. La hija de Agramonte, quien gritaba y lloraba durante el proceso, estuvo adolorida por semanas. Finalmente su madre la llevó a una clínica dental licenciada, donde fue referida a Community Smiles.
La experiencia ha traumatizado a la joven, dijo la doctora Peggy Alvarez-Panabad, jefa de los residentes internos de un programa de Community Smiles.
Apenas le pones mano en la boca, y es un llanto que no para, dijo Alvarez-Panabad, quien está a cargo del caso. Tratarla es duro no solamente para ella, pero duro para el dentista que la este tratando. Tratamos de hacer el ambiente muy cálido y lo más cómodo posible para ella.
En el inicio, Agramonte reportó que el trabajo dental había ocurrido en Republica Domincana. Dijo que tenía miedo de Pérez, quien la había amenazado si lo reportaba a las autoridades.
Alvarez-Panabad dijo que otros pacientes han llegado a la clínica con trabajo dental que no cumple con los estándares a los cuales ella está acostumbrada. En estos casos, dijo, los pacientes dicen que recibieron los servicios en clínicas en América Latina.






























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