Imelda Martínez, inmigrante nicaragüense, sale de su hogar a las 7 de la mañana para tomar el Metrorail y dos autobuses para así llegar dos horas más tarde a su trabajo en Key Biscayne. Sergio Chávez, trabajador de la construcción, también de Nicaragua, a veces ha tenido que levantarse a las 4 a.m. para luego tomar cuatro autobuses y viajar cuatro horas a su trabajo en el Condado Broward.
Las tribulaciones que pasan Martínez y Chávez son típicas de muchos usuarios del transporte público en el sur de la Florida donde el servicio no es tan frecuente como desearían miles de personas que no tienen auto porque no tienen recursos o licencia de conducir debido a su situación migratoria.
De los más de 300,000 usuarios diarios del Metrorail, Metromover y Metrobús en el Condado Miami-Dade, más de 200,000 toman el ómnibus. El Departamento del Transporte Público de Miami-Dade (MDT) opera una flota de más de 800 autobuses, pero estos están distribuidos entre 96 rutas en el condado, uno de los más grandes de la Florida.
Entrevistas el viernes, y días anteriores, con más de una docena de usuarios del transporte público en Miami-Dade revelaron las peripecias que pasan muchos para llegar a sus empleos, particularmente los que viajan de un suburbio a otro.
Un fotógrafo y un reportero de El Nuevo Herald viajaron en el Metrobús B que cubre la ruta entre la estación Brickell del Metrorail y Key Biscayne, uno de los servicios más populares entre cientos de personas, en su mayoría inmigrantes de América Latina, que vienen de todas partes del condado y trabajan en el cayo limpiando casas y apartamentos, así como cuidando niños o ancianos.
Los autobuses entre Brickell y Key Biscayne son frecuentes en horas pico de la mañana y la tarde los días entre semana, pero muchos de los viajeros se quejaron de que autobuses en otras rutas que usan para conectar con la ruta B no son tan frecuentes ni tan puntuales.
Además, dijeron, el servicio sería mucho mejor si no tuvieran que hacer tantas conexiones para ir de un lado a otro. Por ejemplo, Chávez dijo que tenía que tomar cuatro autobuses diferentes para ir de Miami a Sunrise en la parte oeste de Broward.
No fue sino hasta hace unos días que Chávez se enteró de la existencia del autobús 595 Express que sale temprano en las mañanas del distrito financiero Brickell en el downtown de Miami y viaja por la I-95 y luego la I-595 hasta llegar a Sunrise.
Esto fue un regalo del cielo en verdad, dijo Chávez que de esta manera puede dormir unas horas más, en lugar de levantarse a las 4 a.m. para tomar los cuatro autobuses. Chávez fue entrevistado a principios de septiembre cuando viajaba en el autobús 595 Express a Sunrise.
Pero para Martínez, entrevistada el viernes en Miami, el servicio de transporte público en general deja mucho que desear porque los autobuses muchas veces pasan retrasados.
Tengo 15 años de viajar en los buses y muchas veces llegan atrasados, dijo Martínez. Hasta los jefes nos llaman la atención porque ellos creen que somos nosotros los que llegamos tarde pero muchas veces es que estamos haciendo fila.
Martínez vive en noroeste del condado donde toma un autobús que la lleva a la estación Culmer del Metrorail que luego la lleva a la parada Brickell del autobús a la isla. Tarda dos horas en llegar a su trabajo.





























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