CHICAGO -- Los candidatos presidenciales de Estados Unidos se atacaron mutuamente el lunes en nuevos anuncios de televisión dirigidos a los votantes de clase obrera, quienes podrían ayudar a definir la elección. En los mensajes se subraya la riqueza del republicano Mitt Romney y la pérdida de empleos estadounidenses frente a China durante el mandato del presidente Barack Obama.
Romney envió a su compañero de fórmula Paul Ryan para poner en marcha una gira en autobús de tres días en el crucial estado de Ohio, mientras Obama comenzó a transmitir un anuncio en ese estado que busca utilizar las palabras de su rival republicano en su contra.
Es el primer anuncio de la campaña que utiliza los comentarios de Romney sobre el 47% de los votantes que, según el ex gobernador de Massachusetts, no pagan impuestos sobre la renta y se creen víctimas con derecho a la asistencia gubernamental.
El anuncio de 30 segundos también señala que Romney pagó sólo un 14.1% en impuestos federales el año pasado por sus ingresos de 13.7 millones de dólares y se niega a publicar sus declaraciones previas al 2010.
“Tal vez en lugar de atacar a otros sobre los impuestos, él (Romney) debería aclarar los suyos”, dice el narrador en el mensaje.
Romney intenta desviar el debate sobre su riqueza personal y sus comentarios privados ante donantes hacia el resentimiento de los trabajadores por cuenta de los empleos perdidos que se van a China. Su nuevo anuncio, divulgado el lunes, es el más reciente ataque de una serie de críticas contra el manejo de Obama con respecto al gigante asiático.
El anuncio muestra una foto de una fábrica cerrada y dice que menos estadounidenses están trabajando a medida que China roba las ideas y la tecnología del país. “Obama tuvo años para hacer frente a China. No podemos permitirnos cuatro más”, concluye el anuncio.
Cuando faltan seis semanas de las elecciones, Obama tiene una ligera ventaja sobre Romney en la mayoría de los estados más disputados. El republicano intenta enderezar su campaña después de una mala racha que incluyó la divulgación de sus declaraciones privadas, grabadas en secreto, sobre el 47% de los estadounidenses.
Romney reconoció el domingo que estaba detrás del presidente en varios estados, pero prometió dedicar menos tiempo a cortejar a los donantes.





























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