En el edificio de apartamentos St. Mary Towers, del Pequeño Haití, los boleteros prácticamente se pelean en cada campaña electoral para ver quién es el que logra recolectar más boletas de voto ausente, afirman los residentes.
Los boleteros proclaman sus habilidades a través de los programas de radio que se transmiten en creole, ofrecen sus servicios a los candidatos que aspiran a un cargo en áreas que cuentan con gran electorado haitiano y hasta se jactan de su talento para obtener votos en tarjetas de negocios con eslóganes como la Reina de las boletas ausentes.
Durante mucho tiempo los llamados boleteros han formado parte del ambiente político en enclaves mayormente hispanos de Miami-Dade, sin embargo, en la actualidad son parte de una floreciente industria en la comunidad haitiana, lo que constituye una prueba del poder cada vez mayor del voto haitianoamericano, así como también es motivo de preocupación para muchos debido a los abusos potenciales que ello pueda acarrear, sobre todo después de los recientes arrestos de dos boleteros en Hialeah.
En zonas y barrios donde las personas tienen menos información sobre el proceso, la idea de que alguien los ayude resulta más atractiva, dijo Joseph Centorino, director de la Comisión de Etica del Condado Miami-Dade. Estas cosas tienden a ocurrir donde hay personas vulnerables, de las cuales puede aprovecharse una campaña política.
La Fiscalía Estatal del Condado Miami-Dade creó un equipo especial para que investigue todas las alegaciones de posible fraude electoral.
Por lo menos un anciano que vive en el complejo St. Mary Towers, un edificio de apartamentos para personas mayores, dijo no estar seguro por quién votó en las elecciones del mes pasado luego de permitir que los boleteros llenaran su boleta de ausente.
Joseph Jean-Baptiste dijo que tres hombres se encargaron de llenar y de enviar por correo su boleta de ausente. Los hombres que tocaron en la puerta de su apartamento en el Pequeño Haití hablaban creole. Le dijeron que eran demócratas y parecían ser amistosos. Sin embargo, Jean-Baptiste no puede decir con certeza por quién votó porque no revisó la boleta para las primarias del 14 de agosto y se limitó a firmarla.
El gobierno tiene que investigar esto porque yo confié en esta gente y ahora no sé qué hice. No hago más que pensar en eso. ¿Me habrán robado el voto?, preguntó Jean-Baptiste, de 84 años.
Varios residentes de St. Mary Towers le dijeron al reportero que había boleteros recogiendo boletas en agosto.
Una ordenanza del Condado Miami-Dade prohíbe que una sola persona recoja múltiples boletas de ausente. La ordenanza permite entregar sólo dos boletas de ausente además de la propia.
Alix Desulme, un político haitianoamericano que se enfrentó a la representante estatal Daphne Campbell en el Distrito 108, dijo que nunca se le ha acercado un boletero. Desulme perdió ante Campbell en las primarias del 14 de agosto.
He escuchado que hay personas que ofrecen sus servicios para recoger boletas de ausente en la comunidad haitiana, pero siempre he querido llevar a cabo mi campaña con integridad y honradez, dijo Desulme.
Una mujer, Noucelie Josna, que se presenta en su tarjeta de negocios como la Reina de las boletas ausentes, trabajó para Desulme cuando aspiró al puesto de secretario municipal de North Miami. Desulme dijo que Josna no recogió boletas a su nombre y agregó que no sabía que Josna se auto proclamara como la reina cuando la contrató.
Lo que ella hizo fue hacer investigaciones sobre los votantes y administrar las distribuciones de los volantes, nada fuera de lo ordinario, dijo Desulme.
El mes pasado, los boleteros de Hialeah Deisy Cabrera y Sergio Robaina fueron acusados de fraude electoral y haber violado ordenanza estatal. El escándalo ha puesto el asunto de los boleteros en el candelero e hizo que los políticos buscaran distanciarse de los boleteros, cuyo nombre se ha convertido en una suerte de peyorativo político en la actual temporada de elecciones.





























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