Erica Palma regresó a su casa desde su trabajo una noche del pasado invierno, abrió su correo y casi se le caen las bolsas por la conmoción que sufrió.
Al frente tenía un recibo de agua del Departamento de Agua y Alcantarillado del Condado Miami-Dade por $5,407 algo inimaginable para la consultora de ventas de AT&T, cuya factura promedio era de menos de $200.
Por poco lloro. Estaba algo así como, Oh, Dios mío dijo Palma, quien compró hace un año su casa en el Southwest de Miami-Dade.
Pero como otros 1,270 residentes que se han aprovechado de una ordenanza del condado aprobada en diciembre que les da a los dueños de viviendas una exención impositiva en facturas inusualmente exorbitantes, Palma fue capaz de reducir la suya a $141.65.
Los clientes de Agua y Alcantarillado ahorraron más de $1.1 millones en los seis primeros meses del 2012 después que descubrieron y arreglaron filtraciones, y mostraron que la factura en cuestión era seis veces más que la promedio. Otros 10 clientes se aprovecharon de una enmienda al ajuste de una vez a una cuenta de agua, ahorrando un total de $10,293 después de presentar pruebas de que no tenían filtraciones, o no dejaron una manguera o una llave de agua abiertas.
La medida tuvo una fría recepción por parte de John Renfrow, director de Agua y Alcantarillado, quien está pasando por un tercer mes de negociaciones con las autoridades federales sobre cómo reparar la red de acueducto y alcantarillado, así como plantas de tratamiento deterioradas con un valor superior a $1,000 millones. Los dirigentes del condado ya alertaron que las tasas del agua seguro subirán, así como que pueden venir en camino nuevos bonos por valor de cientos de millones de dólares.
Renfrow dijo que le preocupaba que el departamento pudiera verse afectado y perder unos $2 millones anuales.
Entendemos la necesidad de que haya procedimientos para aliviar situaciones extraordinarias, pero esto se mantiene como un acto de equilibrio en que cada dólar perdido en créditos por las cuentas de agua significa que hay menos financiamiento para mejoras en la vieja infraestructura del departamento, dijo Renfrow, al alertar que los residentes deben ser proactivos y revisar si existen filtraciones.
La comisionada Lynda Bell, la patrocinadora de la ley, dijo que está muy consciente de los problemas del agua y alcantarillado del condado, pero que los constituyentes merecen una válvula de escape.
Las personas tienen facturas inexplicablemente altas, tenemos muchos residentes que hacen contacto con nosotros, agregó.
En algunos casos, las cuentas de los dueños de vivienda son altas debido a los robos. Usualmente esto ocurre cuando ellos están de vacaciones o en el trabajo. Los comisionados y el personal debatieron si un cliente digno de crédito debe ser responsable en los casos de robo. Ellos decidieron darle una amnistía de una ocasión.
Existe el robo de agua, lo sabemos, dijo Bell.
La presión de Bell para darles a los dueños de vivienda un escape comenzó el año pasado después que el Condado revisó miles de quejas que se habían acumulado con los años. Además del robo, algunas cuentas son altas debido a filtraciones subterráneas que no se pueden detectar. En ocasiones el aumento en el consumo del agua no se puede explicar.
Las nuevas reglas parecieron hechas a la medida para Palma, de 25 años, quien vive con su novio en una casa de 1,928 pies cuadrados. Ella dijo que contrató a un plomero que encontró una filtración subterránea en la casa, y entonces, al llenar los formularios adecuados y una declaración jurada fue molesto, pero valió la pena.
Tomó un tiempo, pero al final me bajaron mi cuenta, dijo Palma.





























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