Terminada la Segunda Guerra Mundial, con los recuerdos del Holocausto frescos todavía en la mente colectiva del mundo, las Naciones Unidas se enfrascaron en la labor de crear un documento que sirviera de guía a un mundo nuevo y mejor, un mundo en que la humanidad no fuera tan espantosamente inhumana.
La resultante Declaración Universal de Derechos Humanos, de 30 artículos, fue al mismo tiempo un logro dramático y, al menos en Estados Unidos, un fracaso rotundo. El impresionante texto, elaborado con la ayuda de la entonces Primera Dama Eleanor Roosevelt, dio expresión a los valores de la libertad individual. En lo que fracasó fue en captar alguna atención duradera en EEUU, ya que la mayoría de los estadounidenses nunca han oído hablar de ella.
Una iniciativa a gran escala del Miami Dade College se propone cambiar eso. Con el objetivo de honrar el documento a través de esculturas colocadas en los ocho recintos escolares y un pabellón con más exposiciones, el MDC podría muy bien convertirse en el lugar donde la declaración universal reciba la difusión debida. De ser completado, el plan representaría el mayor tributo público a un documento que Roosevelt llamó en una ocasión el estándar común del éxito para los pueblos de todas las naciones.
Se han erigido esculturas tanto en el recinto InterAmerican como el Norte del MDC. Una gigantesca escultura roja, simbolizando la llama del pensamiento, señala al cielo en el InterAmerican, en honor al Artículo 19 de la declaración: Libertad de expresión.
En el recinto Norte, se da vida al Artículo 2: Libertad de discriminación con Niños, una escultura con múltiples niños, de colores diferentes, de pie sobre pedestales enfrentando direcciones distintas. Cada dirección refleja el punto de vista diferente de un individuo.
Hasta el momento, dijo el presidente del recinto Norte del MDC José Vicente, los debates de los derechos humanos suelen ignorar demasiado a menudo la declaración universal. Las esculturas, dijo Vicente, la han traído a la atención de estudiantes, profesores y administradores.
Ha sido algo educativo para todos, dijo Vicente, quien llamó a los derechos humanos un tema que siempre será de actualidad.
El carácter único de la declaración es que combina libertades políticas, tales como libertad de religión, con derechos económicos y sociales que no se hallan en la Constitución de EEUU.
Por ejemplo, está el Artículo 24: Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.
Mark Gibney, quien enseña Leyes Internacionales de Derechos Humanos en la Universidad de Carolina del Norte-Asheville, dice que el Artículo 24 generalmente hace reír a los estudiantes, aunque Gibney alega que esa sección era de hecho muy relevante cuando fue escrita.
Es un intento de reconocer cuántos trabajadores eran explotados en esa época, trabajando semanas laborales de 60 a 70 horas, dijo Gibney. Esto es un intento de decir: Basta ya. Tú tienes el derecho humano de que no te hagan trabajar como a un mulo.





























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