Ex candidato demócrata dice a FBI que David Rivera dirigió su campaña

 
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Justin Lamar Sternad, cuya campaña fallida se ha convertido en objeto de la investigación de un gran jurado federal, declaró al FBI que el representante federal republicano David Rivera estaba en secreto detrás de su campaña, según supieron The Miami Herald y El Nuevo Herald.

Sternad, de 35 años, indicó además a las autoridades que su gerente de campaña, Ana Sol Alliegro, actuó como enlace entre la campaña y Rivera, de quien se afirma que canalizó dinero en efectivo no reportado a la campaña del candidato demócrata, según fuentes familiarizadas con la investigación y documentos entregados a The Herald.

Sternad aseguró que Alliegro se refería al representante por sus iniciales, "D.R." y usaba para él el sobrenombre "The Gangster".

“Responderemos cuando esas denominadas ‘fuentes’ se decidan a descubrir su identidad”, declaró el abogado Michael R. Band, quien representa a Rivera. “No vamos a responder a rumores e insinuaciones infundadas. Mi cliente está en el medio de una elección, y no es justo que estemos batiéndonos a oscuras con fuentes sin nombre”.

Las declaraciones de Sternad ante las autoridades federales apoyan lo que dos contratistas de campaña dijeron a The Miami Herald y El Nuevo Herald: que el representante era el agente principal tras un intento frustrado de plantar a un candidato falso en la primaria congresual del Distrito 26.

Sternad ha admitido a las autoridades federales que él nunca se ha encontrado con Rivera, según las fuentes, un punto que el representante republicano ha subrayado por mucho tiempo.

Pero Sternad —usando Facebook y Twitter— encontró fotos de Alliegro y Rivera juntos y determinó que Rivera era el “inversionista” misterioso tan interesado en su candidatura. Pero el novato político —empleado de hotel con turno nocturno— afirmó que continuó con el plan porque Alliegro le dijo que “D.R.” le conseguiría un mejor empleo para mantener a su esposa y sus cinco hijos si él perdía.

Ahora, en vez de un empleo, Sternad enfrenta un posible juicio.

Sternad no quiso comentar al respecto el martes y remitió las llamadas a su abogado Rick Yabor, quien también se negó a comentar.

La cooperación de Sternad tiene lugar en un momento en que Alliegro ha desaparecido de la vista pública, tras prometer hace tres semanas a su abogado y a las autoridades federales que daría una declaración verídica sobre lo sucedido. Su abogado sigue sin tener noticias de ella. La declaración de Sternad contradice también la de Rivera de que no tuvo nada que ver con esta campaña.

Durante la primaria demócrata, Joe García —quien perdió anteriormente frente a Rivera en la elección general— se quejó de que Sternad, un desconocido en el mundo de la política, era un falso candidato colado en la campaña congresual por parte de Rivera.

El 15 de agosto, un periodista de El Nuevo Herald fue a Rapid Mail & Computer Services a preguntar cómo Sternad —quien tenía $120.97 en el banco y reportó haber recaudado menos de $11,400— pudo haber pagado por una docena de costosos envíos de propaganda postal, que fueron dirigidos de forma sofisticada a diferentes tipos de votantes.

El propietario de Rapid Mail, John Borrero, reveló que los volantes fueron pagados casi totalmente en efectivo. Un envío, por un total de $9,000, fue pagado con un cheque por una compañía de impresión, explicó. Otro contratista, Campaign Data, aseguró que Rivera había encargado la información sobre los votantes, la cual fue usada para la propaganda postal de Sternad.

Luego de que la historia fuera publicada en The Miami Herald y El Nuevo Herald, empleados de Rapid Mail dijeron que Alliegro se apareció a todo correr en el almacén de Hialeah y gritó: “¿Leíste la noticia? Tienes que deshacerte de todo. ¡Esto se complicó! Tengo que calmar a David y a Lamar. ¡Esto está malo!”

Borrero se negó a destruir sus archivos y en lugar de eso lo entregó todo a detectives de Corrupción Pública de Miami-Dade y dos agentes del FBI que lo contactaron por separado. Alliegro negó haberle gritado a Borrero y dijo que sólo fue a Rapid Mail a recoger facturas para Sternad.

Sternad —con ayuda de Alliegro— enmendó sus informes financieros para mostrar que se había prestado a sí mismo $53,000 más de lo que él había reportado inicialmente. La fuente de esos fondos sigue siendo un misterio, considerando su sueldo anual de $30,000 y las modestas inversiones de Sternad. Dijo a las autoridades que sospecha que gran parte del dinero vino de Rivera.

Sternad contrató a Yabor y ha estado cooperando con el gobierno. Al testificar ante el FBI, Sternad tiene la esperanza de ser tratado con clemencia por un juez federal. No ha recibido cargos, pero podría ser acusado de delitos de mayor cuantía por presentar intencionalmente documentos falsos, conspirar para hacerlo y aceptar fraudulentamente dinero lavado.

Admitió aceptar más de $10,000 en efectivo de una fuente desconocida, que fueron depositados en su cuenta de campaña en TD Bank en Cutler Bay. A pesar de semejante señal de alerta —y del hecho que él tenía muy poco dinero—, Sternad siguió adelante con la farsa, con la esperanza de ganar de alguna manera. Tuvo buenos resultados para un desconocido: consiguió el 11 por ciento de los votos con escasas actividades de campaña fuera de la propaganda postal.

“Gracias a todos mis partidarios y a las personas que votaron por mí durante mi elección primaria”, escribió Sternad en su página de Facebook después de haber perdido.

El redactor David Ovalle de The Miami Herald contribuyó a esta información.

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