NACIONES UNIDAS -- Los presidentes de México, Colombia y Guatemala, tres países azotados por el narcotráfico, pidieron el miércoles a las Naciones Unidas y la comunidad internacional que se sinceren, admitan que las políticas de los últimos 50 años contra ese flagelo no han funcionado e inicien la búsqueda de fórmulas alternativas.
Urjo, exijo a las Naciones Unidas que encabecen una discusión a la altura del siglo XXI, que explore enfoques nuevos y eficaces, dijo el presidente mexicano Felipe Calderón al encabezar la iniciativa con un enérgico discurso por la mañana.
Propongo formalmente que las Naciones Unidas se comprometa en el tema, que haga una valoración profunda de los alcances y de los límites del actual enfoque prohibicionista en materia de drogas, manifestó. Eso no implica que se deba bajar la guardia. No vamos a ceder ni un milímetro a las organizaciones criminales.
El balance debe examinar con honestidad cuáles pueden ser esas alternativas. Explorar específicamente alternativas regulatorias o de mercado, que nos permitan saber si son verdaderas alternativas, manifestó el mandatario mexicano.
Ninguno de los líderes latinoamericanos usó los términos despenalizar o legalizar las drogas, aunque se entiende que la expresión políticas alternativas incorpora al menos parcialmente esos conceptos. Tampoco ofrecieron propuestas concretas.
Pérez Molina, quien es el principal promotor de las políticas alternativas, habló en el pasado de regularizar la venta legal de drogas, aunque no libre.
El presidente guatemalteco reveló que antes de su discurso habló con Santos y Calderón y coincidimos en que ellos iban a mencionar (el tema) en sus discursos.
Agregó que los tres países están considerando la posibilidad de emitir una declaración conjunta sobre las políticas antidrogas, que podrían distribuir en cualquier momento.
En su discurso, Pérez Molina pidió pasos concretos a la ONU con miras a un replanteo de las actuales políticas y la formación de un grupo de estudios.
Hago un llamado a los estados miembros de las Naciones Unidas a que revisemos la normativa internacional que gobierna actualmente nuestra política global con respecto a las drogas, dijo el líder guatemalteco, un ex general del ejército. La Convención Unica de 1961 y los protocolos adicionales de 1971 y 1988 deben ser evaluados por sus resultados y actualizados de tal manera que nos permitan alcanzar las metas deseadas.
El esquema actual, emanado de las convenciones internacionales vigentes desde hace cinco décadas, no ha traído los resultados deseados. Los mercados de consumo se expanden en vez de disminuirse; los países productores y el tipo de estupefacientes disponibles se multiplican y las rutas de comercio y tráfico tienden a diversificarse. El problema de las drogas es cada vez más grande y más complejo, acotó.
La premisa de nuestra lucha contra las drogas ha mostrado serias falencias, ya que lamentablemente no ha sido posible erradicar el consumo de drogas en el mundo, insistió. Es hora de aceptar esta verdad y de adecuar nuestra lucha contra este flagelo tomando en cuenta nuevas realidades.






























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