La última dirección que los dos tenían era en una mansión con vista al mar en Lighthouse Point. Cuando los federales los atraparon el otoño pasado el automóvil que conducían era un Bentley.
El miércoles, tras haber sido hallados culpables de estafa, un juez federal ratificó la sentencia de 13 años de cárcel para Joseph Harvey y su esposa Anja Karin Kannell. Su delito: robar las identidades de unas 600 personas y presentar reclamaciones falsas por cerca de $3 millones por derrame de petróleo y desastres naturales a nombre de otras personas con el objetivo de recibir pagos.
Los acusados eran unas sanguijuelas del público y del gobierno de Estados Unidos, todo para tener una vida llena de lujos, le dijo el asistente de la fiscalía, Thomas Watts-FitzGerald, al juez.
El abogado de la defensa trató de persuadir al juez para que condenara a Harvey, de 53 años, y a Kannell, de 42 años, padres de una niña de siete años, a menos tiempo de prisión.
Harvey le pidió disculpas al juez y admitió que le robó la identidad de su propio hermano, abogado de la Junta Escolar del Condado Miami-Dade. Incluso intentó desviar la culpabilidad hacia sí mismo, de modo que el juez fuera más indulgente con su esposa.
Mi esposa sólo hizo lo que yo le informaba que hiciera, dijo Harvey. Es cierto que tuvo cierta participación, pero no como yo.
Sin embargo, el juez de Distrito James Lawrence King, tras mencionar el estilo de vida con lujosas casas, autos y botes de ambos, no titubeó en ratificar la misma condena para los dos.
Trataron de obtener todo el dinero que podían de las reclamaciones que presentaban, dijo King, citando las palabras del asistente de la fiscalía.
En junio, Harvey y Kannell, bajo custodia desde sus arrestos, fueron hallados culpables de diversos cargos relacionados con fraude y robo de identidad. En total, obtuvieron unos $725,000 de varias agencias federales. La mitad de ese dinero lo pagó un programa federal que se creó para ayudar a las víctimas del colosal derrame de petróleo en el Golfo de México de la compañía British Petroleum (BP) en abril del 2010.
El programa de ayuda fue financiado con la donación de $20,000 millones que hizo BP para ayudar a las personas y a los negocios que resultaron afectados por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, que lanzó toneladas de crudo a la Costa del Golfo durante meses.
Cualquier persona o negocio en Estados Unidos u otro país podía presentar una reclamación para compensar salario perdido o cualquier otro daño económico que hubiera causado el desastre. No obstante, había que presentar pruebas, entre ellas la declaración de rentas internas y otros documentos financieros.
El Fondo de BP, que con anterioridad se conoció con el nombre de Gulf Coast Claims Facility, atrajo la atención de miles de reclamaciones fraudulentas, lo que provocó que el Departamento de Justicia encausara a unas 110 personas en todo el país. De esas 110 personas, ocho fueron acusadas de fraude relacionados con BP en el sur de la Florida.
En el juicio, un jurado federal de Miami determinó que Harvey y Kannell presentaron reclamaciones por un total de $1.26 millones bajo las identidades de 34 personas que viven en la Florida. Utilizaron los verdaderos nombres y números del Seguro Social de las víctimas, pero presentaron las reclamaciones en direcciones de Louisiana, Mississippi, Alabama y una zona de la Florida conocida como el Panhandle.
Según las evidencias del juicio, el programa de ayuda de BP le pagó $366,000 a la pareja mediante cuentas de banco que se crearon bajo nombres ficticios en Texas. Harvey y Kannell después usaron tarjetas de débito con los nombres falsos para sacar dinero de las máquinas de cajeros automáticos localizados en el sur de la Florida.
Además, los dos fueron hallados culpables de presentar por lo menos 47 reclamaciones fraudulentas de ayuda en Louisiana con la Agencia de Administración de Emergencia Federal (FEMA) luego del paso de los huracanes Ike y Gustav en el 2008. Ambos presentaron reclamaciones similares para ayuda por daños después que severas inundaciones y tormentas azotaron a Mississippi el año pasado.
De igual modo, el jurado determinó que Harvey y Kannell presentaron 76 reclamaciones fraudulentas ante agencias de desempleo en Dakota del Norte Nueva York, tras el paso de grandes tormentas en el 2011.
Watts-FitzGerald, dijo que el esquema de fraude utilizado por la pareja era típico de casos parecidos en el sur de la Florida. Es un problema de enorme importancia, le dijo al juez.




























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