Uno de los grandes placeres que tiene vivir en Estados Unidos es que acá todas las reglas se rompen. La hora del happy hour, que tradicionalmente se hace a partir de las 5:00 p.m., cuando la gente sale de las oficinas después de un largo y estresante día de trabajo, no está exenta de estas libertades.
Rachel Domínguez, la dueña de The Dome, conoce los pormenores de este negocio y sabe a ciencia cierta que entre los hispanos hay quienes prefieren irse a casa por una siesta restauradora primero y salir de marcha cuando suenan las 12 campanadas; hora en la que insomnes y seres nocturnales salen en busca de interacción social.
Obvio es el interés de The Dome en ser el primero en incursionar en muchas iniciativas novedosas en el escenario gastronómico y de centros nocturnos de Coral Gables. Esta zona, que en algún momento tuvo tantos restaurantes y bares como para asegurarse de que sus vecinos no se movieran a ningún lado, hoy carece de opciones, sobre todo de sitios para el divertimento que cierren tarde.
Empezando con el compromiso de diseñar el sitio con materiales reciclables, sin perder de vista el buen gusto, The Dome se luce con cartas electrónicas interactivas (iPads) de cocteles, champán y vinos acompañados de deliciosos platillos de cocina de fusión latinoamericana preparados con atinado gusto para nuestros paladares por la chef Marsha Orosco, reconocida con múltiples honores en el sur de la Florida.
Otra de las incursiones valientes, dignas de destacar –considerando el número de intentos fallidos en esta modalidad– es la de crear un refinado bar de caviar y champaña, que ha gozado de la aceptación de los clientes desde su apertura, el que ofrece la opción de degustar diferentes especies de caviares, como el Kaluga, el Sevruga del mar Caspio, el Osetra ruso y el siberiano, además de platillos populares de la cocina hispana que usan las veneradas huevas del esturión, combinados con una amplia carta de espumantes y vinos seleccionados.
El sitio funciona como restaurante, bar y lounge todo en un local pequeño como boutique europea en el paseo de Miracle Mile. Empezando los martes con la soirée Mojito Madness, cinco variedades de estos tragos y música chill ponen la semana en marcha. Los miércoles es la noche del vino, también con música suave y poco alboroto. El jueves el tema es Champagne and Caviar Dreams, con ofertas del burbujeante a mitad de precio con cualquier orden de caviar de preferencia. Los viernes y sábados, el lounge se pone caliente al partir las Cenicientas con Happy Hour Reverse, una fiesta que empieza y termina más tarde que todas las otras (10:00 p.m -2:00 a.m.) con el DJ Bill a la batuta, tocando una selección de éxitos retro, disco y números preferidos de los años 1980.
“En Coral Gables, hoy por hoy, no hay nada que hacer después de las 11:00 p.m.–cuenta una fan del lounge–; lugares para cenar bien hay muchos, pero después de la cena había que regresar a casa si no estabas en plan de manejar. Vengo a menudo con amigos y siempre la pasamos chévere”, comentó. En palabras de la propia dueña, “el sitio que le hacía falta a Coral Gables para acoger a todos los que empiezan tarde y a los que van en busca de copas o de un digestivo divertido después de cenar”.
The Dome se suma a la lista de sitios adonde ir en la ciudad como una opción menos convencional para la diversión, en un ambiente refinado donde gourmet, licores, música, gente y buena energía se juntan para permitir que sigamos disfrutando de esos placeres de caviar y champaña, al alcance del bolsillo medio, a pesar de los azotes de austeridad que imponen los tiempos. •
The Dome, Restaurant-Bar-Lounge, 271 Miracle Mile, Coral Gables. Estacionamiento público disponible en los alrededores. Para detalles y reservaciones, visitar la página www.thedomemiami.com



























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