EL CAIRO -- Los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) lanzaron el jueves una ofensiva para tomar el control de Alepo, segunda ciudad del país, lo que desencadenó fuertes combates con las fuerzas leales al régimen que preside Bachar al Asad.
En un comunicado difundido por internet, Abdel Qader al Saleh, comandante de la brigada “Al Tauhid” del ELS en Alepo, calificó la ofensiva de “decisiva”.
El oficial rebelde ordenó a los suyos detener a los soldados y entregarlos vivos a lo que llamó la “Seguridad de la Revolución”, y pidió a los combatientes que tomasen posiciones para lograr el mayor despliegue en Alepo.
Tras el anuncio, cientos de insurgentes se enfrentaron a las tropas gubernamentales en distintos barrios de Alepo, como Saif al Daula y Al Izaa, según la plataforma opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
La activista Zena al Halabi, residente en Alepo, explicó a Efe vía internet que se escucharon disparos en la parte occidental de la ciudad, que de acuerdo con sus palabras esta por el momento bajo el control de los leales al régimen.
Según Al Halabi, también fueron escenario de combates los barrios de Halab al Yadida, Al Sabil y Al Hamdaniya, entre otros.
Mientras, el jueves el Washington Post publicó que Hezbolá, el grupo militante y político chiita libanés, está dando ayuda al gobierno sirio, enviando a asesores militares para prestar asistencia en la sangrienta lucha contra la oposición, dijeron funcionarios de EEUU y Líbano.
La implicación de Hezbolá es una clara indicación de que el levantamiento, que ahora tiene un año y medio, está atrapando al vecino de Siria y ampliando el conflicto, el cual tiene el potencial de desestabilizar la región. También marca un preocupante giro de los rebeldes sirios, que ya enfrentan a uno de los ejércitos más poderosos de la región y deben contender con una milicia disciplinada y sofisticada.



























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