SAO PAULO -- El primer ministro británico, David Cameron, advirtió a Brasil que el proteccionismo puede tener consecuencias negativas, al iniciar este jueves una visita al país sudamericano durante la cual se reunirá con la presidenta Dilma Rousseff.
Intentar aislar y proteger la industria de la competencia puede beneficiar a la industria nacional, pero tiene costos a largo plazo e impide el desarrollo de una base industrial verdaderamente competitiva, dijo Cameron en una entrevista divulgada el jueves por el diario Folha de Sao Paulo, coincidiendo con su llegada.
El primer ministro británico dijo que repetirá ese mensaje en la reunión que mantendrá con Rousseff en Brasilia el viernes.
Cameron visitó la poderosa Federación de Industrias de Sao Paulo (FIESP), en la capital económica de Brasil.
Le expliqué al primer ministro que no queremos ningún tipo de proteccionismo, lo que queremos aquí es competitividad, informó el presidente de la FIESP, Paulo Skaf, tras reunirse con Cameron.
El gobierno brasileño ha lanzado paquetes de estímulo a su alicaída industria, cuya competitividad cayó por la valorización de la moneda en un contexto de crisis global.
Cameron, que llegó a Brasil con una misión de unos 50 empresarios, aseguró que busca aumentar las relaciones económicas con el país suramericano.
Creo que hay muchas oportunidades para que Gran Bretaña invierta en Brasil y también creo que este es un momento brillante para que Brasil invierta en el Reino Unido, dijo en un discurso divulgado por la FIESP.
Si no puedes vencerlos, únete a ellos, bromeó, citado por el diario O Estado, con buen humor tras expresar su interés de aumentar las relaciones económicas con el país que adelantó a Gran Bretaña en el sexto lugar de la lista de mayores economías del mundo.
La energía es una de las áreas de interés para Gran Bretaña en Brasil, que busca explotar millonarias reservas de petróleo bajo el lecho marino.
El comercio bilateral suma 5.237 millones de dólares entre enero y agosto, favorable a Brasil en 567 millones de dólares. Brasil aumentó las importaciones desde el Reino Unido en 10% este año, y Gran Bretaña redujo sus compras a Brasil en 12,8%, según datos oficiales.





























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