Sus detractores le acusan de ser un clon de Pat Riley, pero Erik Spoelstra se cuidó de seguir el mismo rumbo de su maestro cuando conquistó el título con los Lakers.
A pesar del asedio de los medios en el día de la prensa, el coach del Heat se cuidó en extremo de prometer un nuevo título y mucho menos de usar la palabra repetir como objetivo para describir la motivación de Miami, a pocos meses de haber levantado su segundo trofeo de campeón y a menos de 24 horas para que abra el campamento de prácticas en ruta hacia la nueva temporada.
Ni siquiera voy a utilizar la palabra repetir, recalcó el coach el viernes en la Arena AmericanAirlines en referencia a la vez que Riley prometió otra corona con Los Angeles. Sólo digo que tenemos la oportunidad de ganar otro título. Somos ahora mismo el único equipo que posee la oportunidad de ganar dos títulos consecutivos.
Spoelstra, claro está, no quiere enredarse en su propio juego de palabras, pero no cabe duda de que el significado es uno sólo: volver a escalar la cima del éxito pasa por eliminar cualquier vestigio de autocomplacencia. Si él pudiera, borraría cualquier imagen festiva de la pasada Final de la NBA, como si la celebración de junio nunca hubiera existido, al menos en términos de la memoria competitiva.
Después de todo, Spoelstra no ha olvidado la estrepitosa caída de los campeones del 2006. Enfatuados con su éxito ante Dallas, los jugadores llegaron al primer día de campaña en una forma física dudosa, convencidos de que todo estaría bien siempre que pisaran a fondo el acelerador o prendieran el interruptor, en palabras de Shaquille ONeal- cuando ellos lo entendieran conveniente.
El resultado: una contienda regular endeble y una penosa y fugaz presentación en los playoffs, donde fueron masacrados en primera ronda por los Bulls de Chicago. Se puede decir, sin temor, que aquella versión del Heat no defendió su corona. Sencillamente, dejó que se la quitaran sin hacer un mayor esfuerzo.
Dentro de poco aprenderemos un poco más de nosotros mismos en este nuevo camino, expresó Spoelstra. No será el mismo del año pasado, pero nos permitirá saber más de lo que estamos hechos.
Si en aquella ocasión Miami no hizo nada por cambiar su róster y le concedió a los campeones el derecho a pelear por su título, ahora tal pareciera que el conjunto del 2012-13 es superior al que tocó el cielo de la liga en el verano anterior. La adición de dos veteranos como Ray Allen un seguro miembro del Salón de la Fama- y Rashard Lewis, redondea y fortalece a un núcleo de jugadores fogueados al calor de mil batallas.
No por gusto desde los flamantes cuartos de apuestas de Las Vegas hasta el más oscuro sitio especializado de básquetbol en la Internet, todos dan como favorito a repetir la corona al Heat.
¿Sómos mejores que cuando ganamos el título?, se preguntó LeBron James, quien tuvo menos descanso que el resto de sus compañeros luego de su exitosa incursión olímpica en Londres. Tenemos el potencial para serlo. Realmente, da miedo mirar a nuestro vestidor y decir que podemos ser mejores que la pasada temporada.




























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