Si está considerando vender una propiedad inmobiliaria, que no sea su vivienda principal, le sugiero que consulte a su contador y le pregunta acerca de la conveniencia de hacerlo antes de que finalice el año en curso. No es que tema que el mundo se acabe el 21 de diciembre del 2012, como muchos dicen señalan las profecías e interpretaciones del legado de la cultura Maya. Tampoco es que tema un colapso financiero global, pues si esto ocurriese, una de las pocas cosas que conservarían algún valor intrínseco y utilitario serían las propiedades inmobiliarias.
El inconveniente que se avizora, aunque no resultaría demoledor para la industria inmobiliaria, sí ocasionaría serios inconvenientes económicos para aquellos propietarios que consideren vender una propiedad de inversión; pues está directamente vinculado a los resultados económicos que arroje la transacción una vez finalizada, y el ajuste de nuevas implementaciones de impuestos sobre la ganancia de capital.
¿Por qué solamente las propiedades de inversión? Recordemos que las ventas de propiedades que sirven como vivienda principal de una familia ( Homestead properties), gozan del privilegio de no pagar impuestos sobre la ganancia, si la ganancia en la venta de la misma no sobrepasa los $250,000.00, para personas solteras. Así como el tope de la ganancia sería $500,000.00, para matrimonios. Como requerimiento para disfrutar de este beneficio es necesario probar, en ambos casos, haber sido propietario del inmueble por los últimos cinco años y haberlo utilizado como vivienda principal durante los dos últimos años.
Esta ley fue firmada por el presidente Bill Clinton, a mediados de su primer término. Sin embargo, el impuesto sobre la ganancia de capital, en toda inversión, debe regresar a la cifra de un 20 por ciento, una vez finalizado este año, si la Legislatura de la nación no decide prorrogar la ley firmada por el presidente George Bush, a principios de su primer término, la cual redujo la misma al actual 15 por ciento.
En el supuesto caso de que senadores y congresistas no llegaran a un acuerdo sobre la extensión del recorte de impuestos, y regresara nuevamente el susodicho impuesto al 20 por ciento, sobre la ganancia registrada en cada transacción inmobiliaria, aún quedaría el recurso de la utilización del Código 1031 del IRS, el cual permite diferir el pago de impuestos sobre las ganancias, si se realiza profesionalmente y observando estrictamente las inflexibles reglas que el IRS tiene establecido para la práctica de este ejercicio.
Aparte del aumento de este impuesto, amenaza la implementación de otro impuesto adicional sobre la ganancia de capital, el cual forma parte de laestrategia del presidente Obama, para financiar su programa Obamacare; y que ya fue aprobado por la Legislatura y el Ejecutivo del actual gobierno norteamericano.
Este nuevo impuesto entraría en acción en cuanto esta nueva ley de cuidados médicos para la población sea establecida, y el mismo consiste en un 3.8 por ciento de impuesto adicional, a la ganancia de capital, para subvencionar el programa de Medicare.
Consulte con su contador antes de tomar decisión alguna al respecto; pero tome acción ahora que todavía está a tiempo de hacerlo.
J. A. Tony Ruano es autor del libro Bienes raíces. Manual práctico de compra, venta y administración. tony@ruanobrokers.com



























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