Una década después que secuestró, violó y ejecutó a una adolescente de South Miami, Joel Lebrón está a un paso más cerca del Pabellón de la Muerte.
Un jurado encontró culpable el viernes por la tarde a Lebrón, de Orlando, del asesinato de Ana María Angel, de 18 años, un crimen que conmocionó al sur de la Florida.
Los jurados deliberaron un poco más de una hora.
El jurado de 12 personas volverá la semana próxima a escuchar más pruebas y decidir si Lebrón a quien los fiscales consideran el cabecilla de los cinco hombres arrestados debe ser ejecutado o pasar su vida en prisión.
Para mí, él fue el peor. El era el cabecilla del grupo, declaró Margarita Osorio, la madre de Angel, a los reporteros después del veredicto. El fue el que disparó. El hizo el mayor daño a Ana María.
Después de una década de disputas legales incluyendo los juicios y las condenas de tres de los otros acusados, la decisión del jurado no fue sorprendente.
Las pruebas contra Lebrón probaron ser aplastantes, e incluyeron una confesión completa, pruebas de muestras de ADN y un perturbador video de la escena del crimen que mostró la parte de la autopista donde Angel fue ejecutada.
Lebrón y otros cuatro hombres habían manejado a South Beach desde Orlando y después de tratar de colarse en un club nocturno se conformaron con robar a alguien para obtener dinero y continuar con la fiesta, indicaron los fiscales.
Sus objetivos fueron Angel y su novio Nelson Portobanco, entonces de 17 años, quienes estaban a semanas de graduarse de la Secundaria South Miami.
La pareja había ido a Bayside Marketplace para una cena para celebrar sus cuatro meses de relaciones. Angel pidió entonces ir a South Beach para pasear por la arena.
Cuando regresaban caminando a su auto, Lebrón, quien portaba un revólver, los obligó a entrar en la cabina extendida de la Ford F-150 del grupo.
Dentro de la camioneta, mientras manejaban hacia al norte, los hombres robaron a la pareja y entonces los obligaron a besarse.
Es difícil de creer. Ellos pidieron un espectáculo de sexo. Comenzaron a molestarlos y a jugar con ellos, aseguró Reid Rubin, fiscal de Miami-Dade, a los jurados durante sus argumentos finales.
Entonces los hombres violaron en grupo a Angel, obligando a Portobanco a yacer sobre el suelo.
Una vez dentro de la camioneta, quisieron todo., subrayó Rubin. Quisieron sus objetos personales. Quisieron el cuerpo de ella. Quisieron sus vidas.
A un lado de la Interestatal 95 en el condado Broward, los hombres golpearon, patearon y apuñalearon a Portobanco, quien se hizo el muerto mientras los hombres se fueron manejando. Ensangrentado, pero vivo, Portobanco hizo señales a un automovilista, quien llamó al 911.
En Palm Beach, según los fiscales, Lebrón hizo descender a Angel en un terraplén al lado de la I-95, obligándola a arrodillarse en la gruesa maleza cerca de una barrera de sonido.
Rubin mostró dramáticamente a los jurados el revólver, imitando el sonido metálico de dos disparos fallidos porque el arma sólo tenía una bala.





























Mi Yahoo