Joseph Merlino sale al balcón de pasamanos de hierro del townhouse de $400,000 donde vive en Boca Raton. Sin camisa, con los músculos marcados y sin otra prenda encima que sus calzoncillos grises, parece más un ex modelo de ropa interior de Calvin Klein que uno de los gánsteres más implacables de su momento.
Un año después de salir de la cárcel, Joseph Salvatore Skinny Joey (el Flaco Joey) Merlino ya no es tan flaco. Pero parece casi tan juvenil a los 50 como a los 39, cuando fue sentenciado a 14 años de prisión por crimen organizado. Entonces, era un joven capo de 5 pies 3 pulgadas de estatura, 100 libras de peso y aspecto impecable que planeó la sangrienta conquista de la mafia de Filadelfia. Ahora, él está a dos horas de distancia en avión de la casa del suroeste de Filadelfia donde creció para convertirse en un ícono del submundo, tan temido como extrañamente reverenciado en la Ciudad del Amor Fraterno.
¿Cómo me encontraste?, pregunta, con su inconfundible acento de Filadelfia.
Seguramente Merlino, quien ha sobrevivido al menos una docena de intentos de asesinato y ha sido acusado, y absuelto de ordenar los cruentos asesinatos de muchos mafiosos, conoce la respuesta a su pregunta: si uno quiere de verdad, puede encontrar a cualquiera.
El sonríe y dice que no quiere hablar. Esto resulta un poco sorprendente, porque Merlino es una estrella de la mafia que, al menos en cierta época, estaba tan encantado con su propia fama que les pedía a sus amigos que grabaran el noticiero de televisión si había probabilidades de que él saliera.
Llamado en un momento dado el John Gotti de Passyunk Avenue, un distrito italiano considerado el corazón de South Filadelfia, Merlino es ahora supuestamente el ex mafioso de Broken Sound Boulevard en Boca, donde vive en un barrio de casas todas iguales parcialmente en construcción todavía, junto a la Interestatal 95 y Yamato Road.
No quiero ser irrespetuoso, dice, en un cliché tan adecuado como las canciones de Frank Sinatra que según los vecinos él escucha a todo volumen en medio de la noche.
No creas todo lo que lees, replica al preguntársele sobre la posibilidad de una película sobre su vida en la mafia, o sobre hechos que sugieren que él está de nuevo al mando de La Costa Nostra en Filadelfia y South Jersey desde su puesto avanzado suburbano en el sur de la Florida.
Los gánsteres han estado viniendo en hordas a la Florida desde que se plantaron los primeros árboles en Palm Island, donde Al Capone se mudó a una mansión en 1928. El estado siempre ha sido un territorio abierto para el crimen organizado, un retiro de mafiosos donde leyendas como Meyer Lansky y secuaces de casi todas las familias del crimen han buscado crearse su terrenito, desde el juego hasta la extorsión, la prostitución, el lavado de dinero o el narcotráfico.
Merlino afirma que él se ha dedicado al negocio de instalar alfombras. El propietario de su lujoso townhouse, Bruce DeLuca, es el presidente ejecutivo de U.S. Installation Group, uno de los principales subcontratistas de poner pisos y alfombras de Home Depot. A través de un portavoz, DeLuca dijo que él no había alquilado ese lugar a Merlino, que no lo conoce y que nunca hubiera alquilado la casa de saber quién era el que venía a vivir allí.





























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