MIAMI -- - Carolina Guevara está hastiada de la revolución bolivariana que Hugo Chávez lidera desde hace más de 10 años e intenta ahora prolongar por otros seis.
Guevara quiere ver un gobierno nuevo, democrático, que “revolucione verdaderamente a Venezuela” y por eso planea viajar en autobús más de 15 horas hasta Nueva Orleáns para votar en los comicios presidenciales de la nación sudamericana.
La estudiante de ciencias políticas, de 21 años, quiere mostrarles a las autoridades venezolanas que el cierre del consulado de Miami y el traslado del centro de votación a la ciudad del sur de Luisiana, a unos 1.400 kilómetros (870 millas), de distancia no le impedirán votar el 7 de octubre.
Y no está sola: varios grupos de venezolanos se han organizado para movilizar votantes, ofreciéndoles información sobre el viaje a través de páginas de Internet, mensajes de correo electrónico, Twitter y Facebook; y jornadas informativas en locales de comidas y vecindarios frecuentados por venezolanos.
“Es demostrarle al gobierno que aunque nos ponga impedimentos en el camino, vamos a ejercer el derecho al voto”, manifestó Guevara.
El gobierno venezolano cerró el consulado de Miami en enero, pocos días después que el departamento de Estado declaró como “persona non grata” a la cónsul Livia Acosta Noguera. La decisión tuvo lugar tras la revelación de una grabación que implicó a la funcionaria en un presunto complot iraní contra Estados Unidos.
La medida afectó a unos 19.500 votantes venezolanos de la Florida, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur que estaban registrados para sufragar en Miami, el distrito con más electores venezolanos empadronados en el exterior, la mayoría de ellos opositores al gobierno de Chávez.
La cantidad de venezolanos en Estados Unidos pasó de 91.500 en el 2000 a 215.000 en el 2010, según el Censo de 2010. El 57% de ellos vive en la Florida, en el sudeste del país.
Inmediatamente después del cierre del consulado, la oposición venezolana encabezada por el candidato presidencial Henrique Capriles acusó a las autoridades de una maniobra electoral para obstaculizar la votación de los electores de Miami, imputación que fue refutada por el gobierno.
La mayor parte de los venezolanos que viven en Estados Unidos son de clase media o media alta, familias de empresarios o profesionales que llegaron después de que Chávez asumió el poder, a comienzos de 1999.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) dijo que como el consulado se había cerrado, no podía abrirse un centro de votación en Miami y autorizó a los electores a votar en Nueva Orleáns, donde funciona el consulado más cercano.
Para hacer el viaje, sin embargo, los votantes de Miami deben atravesar los estados de Florida, Alabama y Misisipí hasta llegar a Luisiana, donde está la ciudad de Nueva Orleáns.
El recorrido se hace en unas 15 horas por tierra, y en cerca de una hora en avión, pero a no ser que los votantes vayan en un avión alquilado, no podrían hacer el viaje en menos de seis horas porque no hay vuelos directos.
Así, para estar seguros de que tienen suficiente tiempo para votar necesitarían pasar al menos una noche fuera de su casa, manejando, a bordo de un autobús o en un hotel.



























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