Mi esposo nació en Venezuela con residencia permanente en EEUU. Hace unos meses, en febrero del 2012, se entrevistó para la ciudadanía. El agente le dijo que había pasado la entrevista, pero había una discrepancia porque los records de ellos decían que él había sido arrestado, y eso no es cierto. El agente le dijo que en un par de semanas le notificarían para regresar y arreglar el error, si fue un error.
Fuimos a un abogado y él averiguó que hubo un ticket en el agua en un jet ski que lo mostraban como un misdemeanor, y eso aparecía como un arresto; él habló con la ciudad de North Miami y hasta habló con el departamento legal de esa ciudad y se dieron cuenta que fue un error, y nos dieron una carta con su sello que él no había sido arrestado nunca,
Esperamos varios meses y pedimos un Inf opass. Tampoco nos pudieron decir nada. Después de eso hemos ido varias veces, la última vez fue hoy, y otra vez nada. Querríamos que esto se hubiera resuelto ya para él poder votar este noviembre, pero como lucen las cosas, y por lo que nos dijeron, esto “pica y se extiende”.
No sabemos que más hacer, no entiendo por qué se ha demorado tanto. La verdad es que nosotros no hemos tenido suerte con las oficinas de Inmigración; la residencia permanente se tomó y también se atrasó muchísimo, hubieron tantos errores que si le cuento, usted no nos creería. Necesitamos su ayuda ó su dirección.
¿Qué hacemos ahora? Atentamente,
Ileana Rodríguez
Miami Lakes, Florida
Su problema pareciera estar “tan enredado como una libra de anzuelos”, para utilizar otro refrán. Lo extraño que me relata comienza con la primera línea de su carta: nadie–hasta donde yo conozco— nace en el exterior con residencia entre los pañales (!) Para los más privilegiados (por razones de descendencia), la residencia se adquiere al e ntrar a EEUU, y para el resto de los mortales, después de un tiempo predeterminado de residir en el país y tras de un muchas veces complicado proceso de inmigración... Yo supongo que lo que usted quiso decir es que su esposo nació en la bella (y ahora martirizada) patria del Libertador Simón Bolívar, y que posteriormente adquirió ó gestionó su residencia legal permanente (lo que popularmente llaman su green card) una vez que hubo inmigrado a EEUU.
En fin, a los efectos de su cuento y su consulta, digamos que “lo mismo son ocho que 80... ¡si los ocho son de a diez!”, para agregar otro dicho más a su pintoresco relato...
Pero no comencemos mi respuesta a su planteamiento de adelante para atrás, sino invirtamos los términos y partamos de la conclusión: duerma usted tranquila, que no se desprende de su carta indicio alguno de que su esposo esté legalmente impedido de naturalizarse ciudadano de EEUU. Vayamos a los extremos: partamos de la base de que su esposo realmente cometió la violación reglas de tránsito marítimo que se le imputó y de la cual surgió el tal “arresto”, que ni arresto fue. Es bien posible que, no mediando ningún arresto físico, su esposo ni se enteró de que se produjeran cargos contra él. ¿Cuál sería el extremo? Que él tuviera en su historia, lamentablemente, un misdemeanor desatendido, que no sería, en sí, un obstáculo para su naturalización. Un tanto más problemático es que su solicitud estuviera engavetada en los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) porque ellos no le hayan dado curso final por una imputación de falta de “buena conducta moral” (vulgo, una mentira) que retrasaría su naturalización por unos 5 años contados desde la comisión del “delito”.
Yo no lo creo así. Claro que digo todo esto sin haber examinado el record del caso, sino como producto de mi intuición, a la cual tengo cierto derecho por mi veteranía (más de 30 años) en estas lides inmigratorias. En resumen, vengan a verme con todo sus papeles, que ya esta bola “picó” y no tiene por qué “extenderse” más... ¡Los espero!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132



























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