PARIS -- Kenzo llevó la moda a la jungla, Hermès se inspiró de sus pañuelos de seda y Andrew Gn imaginó a la reina Isabel cabalgando en elefante al lado de un Maharajá, el domingo en la Semana de la Moda de París, que espera ansiosamente el estreno el lunes del nuevo modista de Saint Laurent.
Después del tributo a las estrellas pop de los años ‘80 que rindió Jean Paul Gaultier, que vistió el sábado a sus modelos de Grace Jones, Madonna, David Bowie, Boy George y Annie Lennox, y del despliegue de cuero de la casa Loewe, los diseñadores de Kenzo se trasladaron el domingo a la jungla. Pero a una jungla resueltamente urbana.
“En la jungla, la jungla de Kenzo, los tigres mueven la ciudad al ritmo de rock”: ese era el lema de la colección para la próxima primavera y verano diseñada por Humberto Leon, de origen peruano, y Carol Lim, ambos de 36 años, para la casa francesa de origen japonés.
Un ojo de tigre brillaba en la invitación al desfile, que fue un despliegue de colores vibrantes que contrataban con los tonos de las hojas y bosques del Amazonas.
Vestidos cortos sobre largas botas de piel, pantalones y chaquetas en tonos verdes musgo, naranjas encendidos, rojos fuego: la paleta de Kenzo se contagió de la selva, de las manchas de tigre.
En cambio, Andrew Gn, un diseñador nacido en Singapur y radicado en París, optó por los tejidos opulentos, como sedas exquisitamente bordadas, que decoró con perlas y piedras preciosas.
Sus modelos parecían princesas, vestidas con trajes de crepé o de satín, bajo abrigos de seda. Y algunas tenían toque de la sofisticación de Hollywood en los años ‘50.
“Imaginé a la reina cabalgando en un elefante adornado con piedras preciosas, sentada al lado del Maharajá de Jaipur”, explicó Andrew Gn, que enfatizó que le gusta la opulencia, pero también que su ropa sea “fácil de usar”.
“Quiero que cuando una mujer vea una de mis prendas en una tienda, diga: ‘la quiero’”, dijo el realizador, que ofreció una paleta clara, con toques de ocre y azul encendido, aunque disfrutó también de la elegancia eterna que ofrece el blanco y el negro.
El diseñador libanés Rabih Kayrouz, que trabajó en los talleres de Dior y Chanel, presentó una colección sofisticada, con vestidos largos de seda blanca, negra, o en tonos amarillo encendido, y suntuosos pantalones anchos en tonos tierra. Sus modelos iban tocadas todas con sombreros blancos de ala ancha, para protegerse del sol veraniego.
Este domingo, cuando París brilló bajo el sol, desfiló también la casa Hermès, cuyo diseñador, Christophe Lemaire, se inspiró para su colección de los pañuelos de seda estampados de la famosa casa de lujo, que utilizó en vestidos, pantalones y camisas.
Las siluetas monocromas, principalmente en blanco, pusieron un toque de elegancia clásica, como en un abrigo corto o en un top en cuero blanco tan fino que parecía una tela.
El gerente de Hermès, Patrick Thomas, observó que la casa de lujo no registra una desaceleración en estos tiempos difíciles, y que sigue funcionando a pleno ritmo. “Tuvimos un buen mes de agosto y setiembre será igual”, dijo.
Pero lo que espera con gran excitación esta Semana de la Moda parisina es la pasarela que presentará el lunes Hedi Slimane para la emblemática casa Yves Saint Laurent. Será la primera colección femenina de este creador de 44 años, uno de los más respetados en la industria de la moda.
La Semana de la moda parisina se felicita de acoger lo que muchos presentan como uno de los pulsos más estimulantes de los últimos años: el de Slimane y Raf Simons, que presentó el viernes su primera colección prêt-a-porter para la casa Dior, que se saldó con un triunfo.



























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