A medida que se acerca el día de elecciones, noviembre 6, es lógico que el mayor interés de la ciudadanía esté concentrado en la elección presidencial, especialmente cuando el presidente Obama y el retador Mitt Romney están enfrascados en lo que las encuestas dicen es un duelo muy cerrado.
Esa atención no debe hacernos ignorar la “otra” elección: el Congreso, donde el Partido Demócrata tiene mayoría en el Senado y el Partido Republicano la tiene en la Cámara de Representantes. Los observadores de ambas partes coinciden en que los republicanos deben mantener su mayoría en la Cámara y quizás aumentarla en dos o tres escaños. Pero el Senado es otra historia. Los republicanos necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para lograr la mayoría. Los demócratas tienen 53 escaños y los republicanos 47.
El 6 de noviembre, 33 escaños senatoriales irán a reelección. De ese total, 23 están hoy en manos demócratas, incluyendo los dos independientes, Lieberman (CN) y Sanders (VT) que hacen causa común con los demócratas y 10 escaños que hoy están en manos de republicanos. Pero, para contrariedad del Partido Demócrata, cinco senadores han anunciado su retiro: Kent Conrad (Dakota del Norte), Ben Nelson (Nebraska), Jim Webb (Virginia), Herb Khol (Wisconsin) y Daniel Akaka (Hawai) han decidido poner fin a sus carreras senatoriales, lo cual significa que los demócratas necesitan cinco nuevos candidatos para defender esos escaños. Además, la senadora Diane Feinstein (D-Calif) tiene 79 años de edad y eso pudiera ser un factor negativo en la contienda.
Pero el Partido Republicano no enfrenta un camino fácil para lograr mayoría. La senadora Olympia Snowe (R-Maine) ha anunciado su retiro y el exgobernador Angus King (independiente) aparece con el mayor apoyo popular sobre el republicano Charles Summer y la demócrata Cynthia Dill.
En Massachussets, el senador Scott Brown, republicano, está en una cerrada contienda con la aspirante demócrata Elizabeth Warren. En Connecticut, la republicana Linda McMahon tiene una pequeña ventaja sobre el demócrata Chris Murphy, pero este es un estado de inclinación demócrata y McMahon no puede pestañar.
En Missouri, el representante Todd Aiken, republicano, se mantiene en la contienda a pesar de que su partido le retiró el apoyo económico después que Aiken hizo unos comentarios públicos estúpidos sobre “violación legítima”. Pero su oponente, la senadora Claire McCaskill, ha perdido una gran parte del apoyo que disfrutaba y es posible que Aiken gane a pesar de su estupidez.
En Florida, el senador Bill Nelson, demócrata, tiene una sólida ventaja sobre el representante Connie Mack. Pero Florida es un estado donde la campaña de Romney empleará amplios recursos y podría ser que Mack se beneficie lo suficiente para sorprendernos a todos.
En Nevada, el senador Dan Heller, republicano, tiene una pequeña ventaja sobre la congresista Shelley Berkley pero la pelea es brava para Heller porque el otro senador de Nevada, Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, brindará fuerte apoyo a Berkley.
En Hawai, el escaño del senador Daniel Akaka lo disputan la representante Magie Hirono, demócrata, y la exgobernadora Linda Lingle. Hawai es un estado de inclinación demócrata y Lingle tiene una tarea dura por delante.
En Montana, el senador John Tester, demócrata, es retado por el congresista Denny Rehberg. En las encuestas más recientes Rehberg tiene una ventaja mínima. Esta contienda será cerrada.
En Nuevo México, con un 40 por ciento de población hispana, la candidata republicana, Heather Wilson, necesita un último impulso pero las cosas no lucen favorables para ella.
En Ohio, el senador Sherrod Brown, demócrata, es retado por el republicano Art Mandel. Brown tiene una pequeña ventaja pero la contienda será competitiva.
En Virginia, el demócrata Tim Kaine y el republicano George Allen están enfrascados en una cerrada batalla donde Kaine esta delante por un pequeño margen. Otra pelea cerrada hasta el final.
En Wisconsin, la demócrata Tammy Baldwin tiene una mínima ventaja sobre el exgobernador Tommy Thompson pero los republicanos creen que ganarán.
Lo que parece claro después de examinar este cuadro confuso es que los republicanos tienen una buena probabilidad de lograr la mayoría, pero por un mínimo margen. Veremos qué pasa.





























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