Un informe médico a partir de pruebas entregadas por las autoridades cubanas indica que el estadounidense encarcelado en Cuba, Alan Gross, podría sufrir cáncer, afirmaron este martes sus abogados en un comunicado.
Gross, de 69 años, ha perdido 47 kg desde su detención en diciembre de 2009, y además de padecer artritis degenerativa se le detectó hace unos cinco meses un bulto sin identificar bajo su hombro derecho, explicó el comunicado.
Gross fue condenado por haber distribuido material informático y de comunicaciones a grupos judíos en la isla, por cuenta del Departamento de Estado.
Los abogados del subcontratista, condenado a 15 años de cárcel en la isla, aseguraron que ese posible tumor potencialmente pone en riesgo su vida porque podría ser cancerígeno, y enviaron un informe de un médico radiólogo estadounidense al gobierno cubano en ese sentido.
Se tiene que asumir que 1/8 una 3/8 masa suave de tejido en un adulto, quien ha bajado de peso de forma considerable, representa un tumor maligno, a no ser que existan pruebas de que es benigno, explicó el radiólogo Alan Cohen.
Según la firma de abogados Perseus en Washington, Cohen tuvo acceso a informes médicos en forma de CD y a varias radiografías hechas a Gross en Cuba.
Las autoridades cubanas insisten que Gross, que cumple su condena en un hospital militar, presenta un estado de salud normal.
Cohen describe en el informe médico de dos páginas su diagnóstico a partir de las pruebas en su poder, pero el médico advierte que algunas de las radiografías están mal identificadas: en una se puede leer en la etiqueta Alan Phillips, en otra Alain Carreras, asegura.
Los estudios médicos fueron hechos en La Habana entre el 9 de mayo y el 21 de junio, siempre según el comunicado.
Las autoridades médicas cubanas aseguraron, dice Cohen, que esa masa era un hematoma que sería reabsorbido en meses.
Esto no ha ocurrido, asegura el médico estadounidense, quien sugiere por ello que Gross sea sometido lo antes posible a una resonancia magnética y eventualmente se le practique una biopsia, preferentemente en una instalación en Estados Unidos.
En el mismo comunicado la esposa de Gross, Judy, se manifiesta increíblemente alterada por el informe del médico estadounidense, y pide al gobierno de Cuba que permita una nueva evaluación independiente.






























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