El primer debate presidencial entre el mandatario demócrata Barack Obama y el candidato republicano Mitt Romney discurrió el miércoles con un intercambio fuerte de ideas sobre la generación de empleo, el marco tributario y la reducción del déficit fiscal, entre otros temas de interés.
Los dos candidatos chocaron duro y con cierta tensión en la última recta de la contienda presidencial del 6 de noviembre.
Obama destacó la necesidad de proteger a la clase media y acusó a su rival de dar marcha atrás con su propuesta de reducir los impuestos a gran escala.
Durante 18 meses ha estado hablando de su plan de recortes fiscales y ahora, a cinco semanas de las elecciones, dice que su gran idea no importa, comentó Obama. El Presidente también apostó por más inversión pública en educación y una reforma fiscal que favorezca la inversión privada en todo su contexto.
Romney indicó que Obama había tergiversado el contenido y la forma de su plan tributario. Desafiante y directo, logró poner en aprietos al Presidente sin dejar la oportunidad de puntualizar que, bajo el paraguas de la administración demócrata, las familias de ingresos medios estaban siendo aplastadas.
No voy a recortar los impuestos a los ricos. Eso no es lo que voy a hacer, sostuvo Romney, al tiempo que propuso abrir nuevas vías comerciales, especialmente con Latinoamérica, para recuperar la vitalidad de la economía nacional. Abrirse al comercio, particularmente en América Latina; enfrentarse a China si hacen, y cuando hagan, trampa, añadió Romney.
El primer debate coincide con un delicado escenario electoral y la necesidad urgente de ambos equipos de campaña de atraer la confianza de los votantes indecisos. Los candidatos reforzaron sus estrategias en las últimas semanas en un puñado de estados considerados clave para la jornada de votación.
Obama y Romney se expresaron decididamente al tratar la mayoría de temas. El Presidente se mostró algo más relajado en el análisis de fondo; Romney pareció necesitar tiempo y espacio en algunas de sus intervenciones.
El candidato republicano deploró el tamaño de la deuda y la carga fiscal. Señaló que una forma de solucionar progresivamente el problema es reduciendo el gasto e impulsar decididamente el crecimiento económico. También dijo que la excesiva regulación en las políticas del presidente Obama ha encadenado la industria estadounidense y limitado su desarrollo.
El Presidente prefiere aumentar los impuestos, afirmó Romney.
Obama ha dicho consistentemente que sus políticas salvaron al país del colapso y han reactivado el aparato productivo, alentando la generación de nuevos empleos. Pero en el terreno, muchos estadounidenses esperan aún resultados más prácticos. El desempleo en los últimos 40 meses fue superior al 8 por ciento, según estadísticas del gobierno. La economía crece a un ritmo tímido del 1.7 por ciento, incluso dos años después de haber finalizado oficialmente la recesión.
Obama desafió a Romney sobre quién es más confiable en lo que se refiere al manejo y dirección de un plan de recuperación.






























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