Desde hace años, el Condado Miami-Dade se ha ganado una mala fama como un centro de todo tipo de fraude organizado, con variantes que van desde las estafas al Medicare, las hipotecas y hasta el sistema electoral.
Quizás es por eso que el arresto la semana pasada de siete empleadas de una sucursal del Café Versailles en el Aeropuerto Internacional de Miami por fraude organizado capturó la imaginación de la comunidad.
Las mujeres fueron acusadas de utilizar los cupones de $9 que recibían para comer en el local, ofreciéndoselos a los clientes y embolsándose el dinero en efectivo.
Los dueños de Global Miami J.V., que opera el Versailles y otros restaurantes en el aeropuerto, creen que en total las ex empleadas robaron menos de $300 cada una, según los informes de arresto.
Cuando tienes a varias personas cometiendo el mismo delito y utilizando las mismas herramientas, eso se considera una estafa organizada, dijo la mayor Nancy Pérez, del Departamento de Policía de Miami-Dade. Un delito es un delito. Un robo es un robo. Si algo no te pertenece y te lo llevas, entonces es un robo.
Sin embargo, algunas personas consideran que a las autoridades se les pasó la mano al acusar las mujeres de fraude organizado, una cargo grave que conlleva una sentencia máxima de 15 años en prisión.
Es una exageración, dijo Edita Segrera, quien alquila un apartamento a una de las mujeres acusadas. Les pudieron poner un aviso o algo, para que no lo volvieran hacer. No es para tanto.
Segrera dijo que su inquilina, Yordanka Marimón León, ganaba poco más de $7 por hora y que viajaba hasta 90 minutos en autobús para llegar al trabajo.
Es una persona responsable y dedicada. Hace un año que llegó de Cuba, donde era licenciada en terapia de lenguaje, explicó. Ojalá que esto no afecte su residencia.
Aparte de Marimón, de 34 años, las otras acusadas son: Eida Yera Caballero, de 42; Zenia Damas, de 34; Yusimy Aguilar Santalla, de 35; Iliana Lantigua, de 38; Yamile del Rosario Martínez, de 40; y Yanay Gacet Acosta, de 24.
Aparte del cargo de fraude organizado, cada mujer también enfrenta un cargo menor de hurto.
De acuerdo con las autoridades, las mujeres fueran observadas en un video de vigilancia cuando utilizaban sus cupones de $9 para los clientes de manera sistemática entre el 4 de septiembre y el 16 de septiembre, por Dale Robinson, director de la empresa, y Tuan Benson, quien está a cargo de prevenir pérdidas para la compañía.
Funcionarios de la empresa luego presentaron la información a la policía. Las mujeres fueron detenidas el viernes y, según los informes de arresto, afirmaron que utilizaban sus cupones para comprar la comida de los clientes y luego se embolsaban el dinero.
Representantes de Global Miami J.V. no respondieron a mensajes de El Nuevo Herald. Representantes de la cadena de Versailles tampoco respondieron a las solicitudes para hacer comentarios.
La fiscal estatal Katherine Fernández-Rundle aseguró que, como es rutina, su oficina revisará el caso antes de presentar cargos formales contra las empleadas.
Obviamente todavía no conocemos todos los detalles, dijo. Pero lo que nosotros buscamos es un resultado justo.
Noah Warman, un abogado laboral en Miami, dijo que nunca había visto un caso parecido. Normalmente, explicó, las compañías despiden a los trabajadores, o les piden una devolución del dinero.
Pero si los dueños van a perseguir esta gente por $200 en papas fritas, yo les aconsejaría a las trabajadoras que pidan un juicio con jurado, dijo. No creo que haya un jurado que las encuentre culpables de fraude organizado.



























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