CARACAS -- Un mar de venezolanos vestidos de rojo se organizaban el jueves para la última concentración de apoyo al presidente Hugo Chávez antes de los comicios generales del domingo. "¿Quién más se ha ocupado del pueblo? No la oligarquía. No los neoliberales", afirmó Matias Martin, de 35 años, administrador en una dependencia del Ministerio de Educacion. "Y aquí nadie está obligado", agregó en referencia a las acusaciones de que el gobierno de Chávez obliga a los empleados públicos a participar en sus manifestaciones.
La prensa de Caracas ha publicado varios reportajes alegando que las oficinas del gobierno han ordenado a los empleados que participen en la concentración y han contratado vehículos para trasladarlos.
Grupos de personas vestidas de rojo se concentraban en las cercanías de varios ministerios de gobierno en la capital, y las líneas de autobuses estacionados después de trasladar a los partidarios de Chávez que llegaron de otras ciudades, se extendían por varios kilómetros.
El mandatario socialista ha asegurado que sus partidarios llenarán la Avenida Bolívar, de ocho vías y anchas aceras, y seis avenidas aledañas para sobrepasar a la multitud que logró convocar el domingo pasado el candidato opositor Henrique Capriles Radonski.
En su penúltimo acto de campaña, en la ciudad central de Maracay, Chávez declaró la mañana del jueves que aunque la oposición ha dicho que Capriles ganará el domingo "los vamos a obligar a que reconozcan el triunfo de la revolución".
Con camisetas, gorras y banderas rojas, el color de la campaña de Chávez y su llamado Socialismo del Siglo XXI, cientos de miles de hombres y mujeres se congregaban al mediodía del jueves para el ultimo acto en la capital.
"El es el presidente de los pobres y nosotros somos bien pobres", dijo Juan Gregorio Torral, un trabajador de la construccion de 54 años que agregó que su hija recibió del gobierno de Chávez un apartamento gratis para ella y sus tres niñoas.
Veronica Martínez, una estudiante universitaria de Sociología, dijo que nadie la forzó a ella a viajar a Caracas desde Barcelona, a 250 kilómetros de distancia, en un pequeño auto con cuatro amigas para apoyar a Chávez.
"El es el único presidente del mundo que ama tanto a su patria, a su pueblo", aseguró Martínez mientras que sus amigas coreaban "¡Uuu, aaa, Chávez no se va!".




























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