Cecilia Nájera, mayor del Ejército estadounidense, utiliza sus destrezas para el baile con el fin de educar a la población a mantenerse en forma, incluyendo a grupos de mujeres iraquíes entre quienes generó simpatía enseñándoles la danza del ombligo.
“La danza del vientre, además del yoga, es parte de la rutina de ejercicios que enseño en parques de Texas para ayudar a combatir el sobrepeso, pero mientras estuve sirviendo en Irak (2008-2009) a mis grupos de entrenamiento se sumaban mujeres iraquíes, porque les gusta aprender a bailar”, dijo Nájera.
“Los velos para las caderas los usábamos sobre el uniforme y tanto las estadounidenses como las iraquíes después del trabajo en la base de Tikrit nos reuníamos a bailar Ojos así y Wherever, Whenever de Shakira; La camisa negra de Juanes; Eres sirena de Sin Bandera y otras melodías árabes y de India”, recordó.
Nacida el 17 de febrero de 1980 en San Luis Potosí, México, Nájera emigró junto a sus padres a la edad de 5 años para quedarse a vivir en San Antonio, Texas, que es la ciudad donde creció junto a dos hermanos.
Estudió en escuelas públicas, pero cuando cursaba la secundaria una reclutadora del Ejército le aconsejó que después de estudiar en la universidad medicina, ingeniería o derecho podría ingresar a trabajar en el Ejército estadounidense con rango de oficial.
“Estudié la licenciatura en Terapia Ocupacional en la Universidad del Suroeste de Texas y posteriormente una maestría en la misma especialidad en el centro de Ciencias y Salud de la Universidad de Texas en San Antonio para comenzar a trabajar en el 2004 como terapeuta para soldados del Ejército”, contó Nájera, quien fue promovida al rango de mayor del Ejérxito de EEUU el 1ro. de septiembre del 2012
“Comencé a trabajar en el Centro Médico Walter Reed del Ejército en Washington D.C. y posteriormente me enviaron a la clínica de salud mental de la Armada en El Paso, Texas, que es donde en verano después del trabajo me iba a contribuir a los programas de ejercicio para combatir la obesidad en los parques que es donde a la comunidad le enseñaba la danza del vientre”, indicó.
La oficial explicó que en los 15 meses en los que estuvo trabajando en Irak supo que la danza en la que los movimientos de cadera se combinan con desplazamientos ondulantes de los músculos del abdomen a la altura del ombligo las soldados estadounidenses y las mujeres iraquíes en tareas de apoyo se divertían.




























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