Mientras diez equipos se preparan para iniciar su postemporada, los Marlins de Miami lo hacen para el 2013. No fue lo planificado. No fue lo que soñaban Jeffrey Loria y compañía cuando armaron el club para la contienda del 2012.
Pero, ¿qué salió mal?, ¿qué funcionó? ¿cómo mejorar las cosas?
• Lo positivo
Giancarlo Stanton al poder: El toletero derecho se consolidó como la principal figura del club. Pese a que jugó sólo 123 partidos terminó con un tope personal de jonrones (37) y fue líder de la Nacional en slugging (.608).
Taponero en ciernes: Steve Cishek tomó el rol de cerrador después de la debacle de Heath Bell, y el muchacho terminó cumpliendo con una labor sólida. Concluyó con efectividad de 2.69 y un impresionante 9.61 abanicados por cada nueve innings.
Segunda mitad esperanzadora: José Reyes fue otro en la segunda parte de la campaña en la que lució más como el hombre que ganó el título de bateo en el 2011. El dominicano tuvo un porcentaje de embasamiento de .361 luego del Juego de las Estrellas.
Buenas sorpresas: Sólo Reyes bateó más que Donovan Solano en la segunda mitad de la contienda dentro del conjunto marino. El colombiano conectó .300 desde agosto y se ganó la posibilidad de convertirse en el camarero del club para el 2013. Justin Ruggiano fue otra agradable sorpresa para los peces.
• Lo negativo:
Apagafuegos incendiario: Después de ser el mejor cerrador de las Mayores en las últimas tres temporadas, Heath Bell se encontró fuera de su rol a mediados de temporada debido a su inefectividad. El derecho no sólo concluyó con porcentaje de rayitas limpias permitidas de 5.09, sino que también terminó en medio de la polémica y la poca estima de sus compañeros.
Un corazón ofensivo que no latió: Hanley Ramírez, Logan Morrison y Gaby Sanchez, junto con Giancarlo Stanton, estaban llamados a ser los grandes responsables de mover la ofensiva marina, pero con la excepción del jardinero derecho ninguno funcionó. Al final Ramírez y Sanchez fueron cambiados y Morrison terminó lesionado y con porcentaje de bateo de .230.
Falta de bateo oportuno: Oswaldo Guillén consideró que uno de los más grandes problemas del club en el 2012 fue la poca capacidad para dar el hit decisivo y no se equivocó. Los peces conectaron para .234 con hombres en posición anotadora y terminaron con un OPS (la suma del porcentaje de embasamiento y el slugging) de .679, el segundo más bajo en todas las Grandes Ligas.
Brazos en problemas: El bullpen fue la sombra del cuerpo de relevo del pasado y terminó con 4.06 de efectividad, casi medio punto por encima del promedio de las Grandes Ligas. Además a los relevistas le batearon .256, el tercer peor average en las Mayores.
• Lo que viene:
¿Quién dirige al barco?: Guillén es hasta ahora el mánager, pero hay reportes que indican que esto pudiera cambiar. La gerencia se reunirá para determinar si el venezolano y su staff continuarán. Esta es, básicamente, la primera medida que tomará el equipo en lo que pudiera ser un receso de temporada muy ocupado.
Huecos a llenar: Una vez más la tercera base es un problema para los peces, que no cuentan con un antesalista sólido desde los días del hoy triple coronado Miguel Cabrera. Hanley Ramírez estaba supuesto a llenar ese vacío, pero nunca consiguió la ofensiva y fue enviado a los Dodgers. Zack Cox, quien llegó en el cambio de Edward Mujica, es visto como el hombre de la esquina caliente en un futuro, pero no estaría listo para el 2013. No parece haber agentes libre atractivos en esta posición, por lo que los peces pudieran tener que hacer algún movimiento para tapar el hueco.
El jardín izquierdo presenta otro problema ya que Morrison sería utilizado en la primera almohadilla.
El bullpen es otro aspecto que el equipo debe fortalecer.




























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