Caracas -- De pie bajo un aguacero torrencial, el presidente Hugo Chávez dijo el jueves a cientos de miles de partidarios suyos vestidos de rojo que la elección del domingo equivale a un enfrentamiento de vida o muerte entre su revolución socialista y la oligarquía de Venezuela.
Aquí está en juego la vida de Venezuela, dijo Chávez, quien parecía más energético que en los días recientes, cantando, bailando y haciendo como quien toca una guitarra en el podio durante alrededor de 45 minutos mientras cerraba su campaña con el multitudinario mitin en Caracas.
Mientras tanto, el candidato de la oposición Henrique Capriles Radonski concluyó su propia campaña toda la política de partido tiene que terminar el jueves a medianoche con otro mitin multitudinario en la ciudad occidental de Barquisimeto, considerada por mucho tiempo un bastión de Chávez.
Partidarios de Chávez, con las camisas y gorras rojas de su Socialismo del Siglo XXI, se amontonaron en las ocho sendas de la Avenida Bolivar de Caracas y parte de las calles vecinas para escuchar al presidente defender su revolución socialista.
Yo sin duda he cometido errores. ¿Quién no los comete? dijo. Pero enumeró sus muchas misiones diseñadas para ayudar a los pobres, y prometió brindar empleos y vivienda dignos a todos los venezolanos durante su próximo término de seis años.
Vestido con una chaqueta negra que brillaba por la lluvia, Chávez, quien ha sido tratado por cáncer y se ha sometido a tres operaciones en menos de dos años, describió al centrista Capriles como el candidato neoliberal de los ricos, los corruptos y los grandes negocios.
¿Quién más se ha ocupado del pueblo? No la oligarquía. No los neoliberales, afirmó Matías Martín, de 35 años, administrador de una dependencia del Ministerio de Educación, entre vivas al presidente.
Y aquí nadie está obligado, agregó Martín en referencia a múltiples acusaciones de que el gobierno de Chávez les dio el día libre el jueves a muchos de sus 2.4 millones de empleados y contrató vehículos para trasladar a muchos de ellos a Caracas.
Grupos de personas vestidas de rojo fueron vistas el jueves concentrándose en las cercanías de varios ministerios de gobierno en la capital, y las líneas de autobuses estacionados después de trasladar a los partidarios de Chávez que llegaron de otras ciudades, se extendían por varios kilómetros.
El chofer de ómnibus Lucio Aldana dijo que su compañía de transporte cobró alrededor de $1,150 por cada uno de sus 10 vehículos para traer gente de la ciudad vecina de Guatire. El recogió a sus pasajeros en el Instituto de Vivienda del gobierno en Guatire.
Verónica Martínez, estudiante universitaria de Sociología, dijo que nadie la forzó a ella a viajar a Caracas desde Barcelona, a 250 kilómetros de distancia, en un pequeño auto con cuatro amigas para apoyar a Chávez.
El es el único presidente del mundo que ama tanto a su patria, a su pueblo, aseguró Martínez mientras que sus amigas coreaban ¡Uuu, aaa, Chávez no se va!




























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