La prueba de fuego para el nuevo formato de los playoffs de Grandes Ligas ha llegado.
A vida o muerte en un solo juego, los Bravos de Atlanta recibieron al atardecer de ayer viernes a los Cardenales de San Luis en el duelo de comodines de la Liga Nacional. Por la Liga Americana, los Orioles de Baltimore visitaron por la noche a la novena de los Rangers de Texas.
No hubo margen de error en esta especie de patíbulo concebido por el comisionado Bud Selig. Uno siguió vivo para otro combate y el otro se despidió sin miramientos.
Las posiciones son encontradas en torno a la mayor innovación de la postemporada desde que el wild card se estrenó en 1994 con la ampliación de dos a tres divisiones por liga.
“El que sea solo un juego es algo duro”, dijo Sandy Alomar Jr., el mánager de los Indios de Cleveland. “Imagínate que ganaste 100 juegos y terminaste segundo en la división y te toca un pitcher tremendo. Se acabó y eso en cierta forma no sería justo. Pero le pone mucha emoción”.
Otro aspecto, aunque será únicamente esta vez, es que en la siguiente ronda, con una serie corta de cinco partidos, los equipos con mejor récord en la temporada regular abrirán con dos compromisos fuera de casa. Puede ocurrir que el visitante caiga en esos dos y viaje de vuelta a su estadio con la soga en la cuello.
“Esto es de lo más extraño. Tienes el mejor récord y no puedes arrancar en tu casa”, declaró el dirigente de los Yankees Joe Girardi, cuyo equipo aguarda por el ganador del duelo entre Baltimore y Texas
El objetivo de las Grandes Ligas apuntó a que más equipos pudiesen aspirar a la postemporada, y así fue.
Filadelfia y Milwaukee, clubes que se desprendieron de figuras como Hunter Pence y Zack Greinke a fines de julio, súbitamente repuntaron y encararon las últimas semanas remando por uno de los dos comodines. Los Dodgers se vieron desbordados por San Francisco en el Oeste de la Nacional, pero hasta el penúltimo día estuvieron prendidos en la puja por uno de los wild cards.
Ninguno avanzó, pero la expectativa mantuvo encendido el entusiasmo de los fanáticos para ir a los estadios.
Los Cardenales fueron el último en clasificarse a los playoffs este año y su piloto Mike Matheny no le puso mala cara a la situación.
“Estamos encantados con esto. Ahora mismo estaríamos en casa, viendo los juegos por televisión”, declaró Matheny, quien tomó las riendas del equipo tras el retiro de Tony La Russa y la partida de Albert Pujols como agente libre hacia California.
“Este nuevo formato no me gusta para nada”, comentó el segunda base de los Bravos Dan Uggla. Hay que meditar un poco sobre la coyuntura que afrontan los Orioles, en una postemporada por primera vez desde 1997. Si pierden en Texas, pues su aventura queda abortada de un golpe y sin jugar en el Camden Yards.
Como señaló Billy Beane, el gerente de los Atléticos de Oakland, el formato tiene un lado positivo y otro negativo.
“Es excelente por todo el interés que se fomenta”, dijo Beane, cuyo equipo se coronó campeón del Oeste de la Americana al desplazar a Texas de la cima en el último día de la campaña regular. “Lo único que yo cambiará es darle más valor a lo que se hizo en la temporada. Un equipo que ganó tantos juegos debe sacar un beneficio”.


























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