El presidente venezolano Hugo Chávez lideró un golpe de Estado en febrero de 1992, y diez meses después participó en otro aunque estaba preso, pero no tendría más opción que entregar el poder para preservar el hilo constitucional si el candidato de la oposición Henrique Capriles resulta electo en los comicios del domingo.
Expertos consultados por El Nuevo Herald dijeron tener dudas de que Chávez esté en condiciones de desconocer una victoria de la oposición en las cruciales elecciones de este fin de semana, y advirtieron que un intento de hacerlo difícilmente podría sostenerse en el tiempo.
Es posible que Chávez internamente quiera hacerlo [desconocer una eventual victoria de Capriles], pero no tiene ya la capacidad. Le sería imposible, comentó desde Caracas el ex embajador de Venezuela ante la ONU Diego Arria.
Hoy, no tiene otra opción [que reconocer la derrota de perder en las urnas]. No la tiene. Que grupos paramilitares o militares intenten hacer algo, puede que lo intenten, pero no tendrán éxito. Y el que él [Chávez] esté a la cabeza de un movimiento para no aceptar [los resultados] está mucho más allá de sus posibilidades, sostuvo.
Los venezolanos acudirán el domingo a las urnas en unos comicios vistos como cruciales para el futuro del país sudamericano. Las encuestas se encuentran divididas sobre quién se encuentra a la cabeza en las preferencias del electorado, pero todas señalan que la intención de voto a favor de Chávez ha estado en descenso, mientras que la de Capriles ha estado ascendiendo.
Muchos venezolanos temen la posibilidad de que Chávez, quien ha expresado que la vida de su revolución socialista está en juego en los actuales comicios, pretenda hacer uso de la violencia para permanecer en el poder en caso de que los resultados le sean adversos.
Ese temor se debe en parte al pasado del mandatario, quien durante sus 14 años de ejercicio en el poder ha demostrado consistentemente que está dispuesto a colocar el avance de su revolución bolivariana por encima del cumplimiento de la Constitución y las leyes.
Y su incursión en la política nacional también tuvo una nacimiento violento.
Su primera aparición publica fue el 4 de febrero de 1992, cuando lideró un movimiento para llegar al poder a través de las armas, en un fallido de golpe de Estado contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez.
Ya en la cárcel, volvió a participar en otras sublevación, convirtiéndose en el símbolo de fallido golpe del 27 de noviembre de ese mismo año.
Ambas intentonas dejaron decenas de muertos.
Acentuando los temores también está el hecho de que Chávez ha acumulado un vasto poder que va más allá de las facultades claramente delineadas en la Constitución venezolana, controlando el Congreso, las cortes y, de especial relevancia en este momento, el Consejo Nacional Electoral.
Pero los expertos consideraron que cualquier intento de preservar su gobierno a través de la fuerza sólo podría ser ejecutado con el total beneplácito de la Fuerza Armada, y que ésta no estaría en condiciones de respaldar a Chávez en un nuevo atentando contra el hilo constitucional, incluso cuando el ministro de Defensa, Henry Rangel Silva, ha declarado abiertamente que el cuerpo castrense es revolucionario y que desconocería a un gobierno de la oposición.





























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