La reconocida bloguera Yoani Sánchez denunció que intentaron desnudarla durante su arresto temporal en un centro de investigaciones en la ciudad oriental de Bayamo. Sánchez fue detenida en horas de la tarde del jueves junto con su esposo, el periodista independiente, Reynaldo Escobar, y el bloguero Agustín López. El grupo intentaba llegar al juicio del español Angel Carromero, acusado de la muerte del disidente Oswaldo Payá y Harold Cepero en el choque de un auto el 22 de julio.
Ellos salieron perdiendo, comentó Sánchez refiriéndose a sus captores en una entrevista telefónica a El Nuevo Herald.
Sánchez fue liberada el viernes en La Habana luego de haber pasado más de 30 horas encerrada. Su arresto estuvo marcado por el maltrato psicológico, la violencia y el abuso de autoridad. En ese contexto, declaró que mientras permaneció detenida tuvo un forcejeo con las policías que la custodiaban. En el forcejeo, Sánchez se golpeó la cabeza contra el suelo, perdió un diente del lado derecho y sangró.
Me aplicaron una llave en el brazo, me aguantaron por las piernas y caí al piso, agregó Sánchez.
Relató que en todo momento estaba presente un agente grabando todos sus movimientos con una cámara de video. Dijo también que sus custodios la trasladaron a un cuarto que no tenía una puerta de entrada, sino una reja y candado, explicó.
Allí tres mujeres me ordenaron que me desnudara y les dije que primero tendrían que matarme, declaró Sánchez. Consideró que este arresto ha sido el de mayor duración, amplitud y envergadura que ha experimentado. Recordó que sus detenciones anteriores, en noviembre de 2009 y febrero de 2010, permaneció detenida por pocas horas y en estaciones policiales locales.
Sánchez, creadora del blog Generación Y, es constantemente vigilada por la Seguridad del Estado. La bloguera cubana se ha convertido en uno de los símbolos mundiales de la lucha por la libertad de expresión y el intercambio abierto de ideas.
Sánchez declaró que el arresto le dio la oportunidad de aleccionar con la palabra al grupo de policías que la custodiaban en el centro de investigaciones de Bayamo.
A esas mujeres les di una larga diatriba, les dije que era una activista y una persona que usa argumentos, no la fuerza, manifestó Sánchez a El Nuevo Herald.
Asimismo explicó que su bolso fue requisado minuciosamente por un agente policial.
Esa requisa duró como tres horas y media, comentó Sánchez. En ese tiempo me obsesioné con una frase que seguí repitiendo: exijo que se me permita hacer una llamada, ese es mi derecho.
Las autoridades permitieron que hiciera la llamada telefónica. Inmediatamente Sánchez se puso en contacto con su padre. Le contó lo que había ocurrido. La cadena de solidaridad y el llamado de alerta entre amigos y simpatizantes se activaron tras esa comunicación, precisó Sánchez.
Pero hasta el último minuto pensamos que nos llevarían a otro lugar, agregó.
En la madrugada del viernes, Sánchez fue trasladada a otro lugar en el mismo local de investigaciones de Bayamo. Lo describió como una especie de calabozo-suit. La bloguera se negó en todo momento a ingerir agua y alimentos. El calabozo tenía una cama y era más amplio que la celda en la que había estado al inicio de su arresto, incluso tenía un televisor y varias sillas. Las cortinas del cuarto, agregó Sánchez, le recordaron la primera grabación de Carromero preso en Cuba. Esa grabación circuló en internet.




























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