Este es el representante Allen West en Washington: agresivo, terminante y partidista, el héroe del movimiento Tea Party que compara a los demócratas con los comunistas y los nazis.
Este es el candidato Allen West en la televisión del sur de la Florida: un hombre de suaves modales, rodeado por niños de escuela sonrientes.
Es un cambio del que sus oponentes tienen la esperanza de que los votantes desconfíen. El Congreso no debería ser un juego de niños, dice el demócrata Patrick Murphy en un anuncio dedicado a criticar la retórica de West. Se supone que analicen problemas y trabajen juntos para resolverlos.
La competencia por el rediseñado Distrito Congresual 18 de la Florida revela cuánto ha cambiado la atmósfera nacional en dos años desde que West y una oleada de republicanos fueran electos a la Cámara de Representantes federal en medio de épicas batallas con los demócratas sobre todo tipo de temas, desde la atención médica hasta los bombillos energéticamente eficientes.
La división de partidos, ayudada por el control demócrata del Senado, resultó en uno de los Congresos menos productivos y llevó la aprobación pública a uno de los puntos más bajos de la historia.
De modo que los candidatos del 2012 están respondiendo con mensajes que acentúan el estribillo familiar de que Washington está parado con un plato acompañante de tratemos de llevarnos bien. La rabia pasó de moda, las soluciones son el último grito.
Tenemos que encontrar una manera de colaborar, dice el representante Vern Buchanan, republicano por Sarasota, en un anuncio que no hace mención alguna de que él es el titular del cargo y termina con un lamento de alguien ajeno a la política: Porque Washington necesita escuchar esto.
Si te gustan los insultos o los anuncios políticos glamorosos, cambia de canal. Pero si estás buscando a alguien que piense que ambos partidos nos metieron en este desastre, entonces escucha lo que tengo que decirte, dice Adam Hasner, un republicano postulado para el Congreso en el sur de la Florida que fuera tiempo atrás anunciado como uno de los legisladores estatales más partidistas en Tallahassee.
En el Congreso, yo colaboraré con ambos partidos, dice Joe García, un demócrata que está tratando de sacar de su cargo al representante David Rivera de Miami.
El método está siendo reproducido en competitivos distritos de la Cámara en todo el país que decidirán si los republicanos seguirán controlando la Cámara y si los demócratas conservarán el Senado. Las promesas de colaborar con el otro partido podrían ser vitales para romper las tablas, pero sólo si los políticos las hacen en serio.
A los votantes les encanta la idea de llegar a compromisos, dijo David Wasserman, quien analiza las campañas de la Cámara para el Informe Político Cook. Por desgracia, la idea aparece más en la actualidad en anuncios políticos que en los expedientes de votos.
La realidad es que hay menos moderados en ambos partidos en el Congreso, un reflejo en gran parte de la manera en que se establece los distritos para dar ventaja a los candidatos más partidistas. Los funcionarios electos mantienen la línea de sus partido.





























Mi Yahoo