Edward Archbold estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de ganar una pitón exótica incluso si eso significaba comer insectos crujientes y viscosos.
Su espíritu competitivo terminó en una tragedia.
Después de comer más de 20 insectos gigantes, Archbold vomitó, colapsó y se murió. El gran premio se separó a su nombre y se le dará a su propiedad.
El concurso del viernes por la noche en la tienda de reptiles de Deerfield Beach comenzó con una atmósfera festiva, con comidas al lado de los insectos. Pronto empezó la competencia de comer insectos con un ojo puesto en el premio, una pitón hembra Ivory Ball que se vendía por $700.
Archbold, de 32 años, no era un entusiasta de las serpientes, dijo el dueño de la tienda Ben Siegel, y era la primera vez que el hombre de West Palm Beach estaba en la tienda. Siegel describió a Archbold como alguien dispuesto a cualquier cosa
El parecía ese tipo de aspecto salvaje usaba una badana, bandas en las muñecas y una camisa que decía Event Staff (Personal del evento), dijo Siegel. A él lo trajo un entusiasta de las serpientes. El trataba de ganar la serpiente para su amigo.
De acuerdo con las reglas colocadas en un foro online, el premio iría al hombre o mujer que comiera más insectos en 4 minutos sin vomitar.
Archbold complació a la multitud, al comer cucarachas y gusanos uno por uno, y ganar la competencia, Pero comenzó a vomitar antes de que pudiera recoger la serpiente que ganó para su amigo.
El valiente comedor de insectos colapsó fuera de la tienda y lo llevaron al Broward Health North, donde se le declaró muerto.
Su cadáver se llevó a la Oficina Forense de Broward, y los investigadores de la Policía de Broward esperan un informe de la autopsia para determinar qué fue lo que exactamente lo mató.
El dueño de la tienda dijo que no fue lo que comió.
Las cucarachas discordes, dijo Siegel, las comen las personas en todo el mundo.
Ellas se crían de forma casera. Son limpias se crían para alimentar mascotas exóticas, agregó Siegel. Vendemos animales caros, y estos insectos son perfectamente seguros.
El concurso de insectos Locura de Medianoche fue el primero en la Tienda de Reptiles de Ben Siegel, en West Hillsboro Road, aunque un empleado dijo que clientes o amigos cercanos los comen todo el tiempo. Renee, quien declinó dar su apellido, dijo que ella también ha comido insectos.
El gusano Manduca Sexta sabe parecido a un melón, pero con un sabor dulce. Los grillos no saben realmente a lo mismo y los gusanos de la carne tienen un sabor a nueces, dijo ella. También he comido cucarachas, pero sólo las bebés.
Casi 30 personas participaron en la competencia del viernes por la noche, de acuerdo con Siegel, incluyendo a su hermano Andy y a un amigo cercano que comió un solo insecto menos que Archbold. Ninguno de los participantes en la competencia se enfermó.
Todos los que comieron insectos estaban completamente conscientes de lo que hacían y firmaron aceptando su responsabilidad por su participación en esta competencia única y no ortodoxa, de acuerdo con una declaración emitida por el abogado de la tienda, Luke Lirot.
Edwin Lewis, un entomólogo de la Universidad de California en Davis, describió la experiencia sorprendentemente disfrutable de comer chinches de agua cocinados en Tailandia, que no son muy lejanos a las cucarachas.
Es algo asqueroso, pero si las masticó, no pudieron hacerle mucho daño, dijo Lewis. No sería muy diferente a tragarse un camarón.
Lewis sospecha que una reacción alérgica podría haber sido la causa de la muerte.
Siegel dijo que nunca oyó de nadie que muriera anteriormente por comer cucarachas discoides.
No es más que proteína pura y limpia.





























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