Jennifer Kronenberg, una de las estrellas del Miami City Ballet (MCB), está esperando una bebita a principios de noviembre. Esta ocasión de regocijo lo es aun más cuando se siente libre de seguir la rutina de toda su vida artística, que son los ejercicios en la barra, un palo horizontal de apoyo para los bailarines, frente a un espejo en un estudio de ballet.
“Pero no estoy enferma ni minusválida, es natural que me ejercite, además, las hembras de los animales no paran lo que están haciendo, mantienen su rutina normal cuando están embarazadas”, protesta la bailarina, casada con el también miembro del MCB Carlos Guerra, . “Claro que no me pongo en punta ya, para no perder el balance, y porque no quiero poner tanto peso en mis pies, pero hasta los tres meses [durante la temporada pasada] todavía bailaba”. La bailarina no lo hará en estos primeros programas de la nueva temporada del MCB, que comienza el 19 de octubre en el Adrienne Arsht Center, pero piensa que ya para el tercer programa, en la próxima primavera, estará en condiciones de bailar.
“Cualquier ejercicio que una mujer estaba haciendo antes de salir en estado, es lo más seguro, es lo que los doctores recomiendan; no deberían hacer ningún otro tipo de ejercicio”, explica Kronenberg. “Pero para el ballet tengo que modificar los pasos, no me pueden cargar, aunque en Symphonic Dances y en Coppelia hice los pas de deux con cargadas. Y los trajes estilo imperio con cintura alta eran perfectos, aunque me veía un poquito más gruesa que las otras muchachas”.
No todas las bailarinas tienen la misma experiencia. Nadia Muzyca, primera bailarina del Ballet Estable del Teatro Colón en Buenos Aires, que nos visitó en septiembre durante el Festival Internacional de Ballet de Miami, decidió no hacer ningún ejercicio cuando estaba esperando a su bebé Valentino el año pasado. “Me cuidé la panza”, expresa con toda la alegría que le da hablar de su hijito. Pero cuando dio a luz comenzó a hacer la “barra”, vocablo que también se usa para referirse al primer grupo de ejercicios de las clases que toman todos los días los bailarines. “Primero hacía un cuarto de barra, luego media barra, después una barra entera, hasta que me sentí segura”, dice Nadia. De ahí pasó a interpretar Carmen y Manón en el Teatro Colón, y en Miami también demostró con sus dos presentaciones que está en perfecta forma.
Al gastar calorías haciendo ejercicios no hay que ponerse a dieta. “Yo subí unas 35 libras, pero no he estado a dieta, solo como saludablemente”, afirma Kronenberg. “Varias comidas a través del día, frutas, vegetales, proteína, aguacate. Sabemos por el médico que la bebé está saludable y ya tiene un clóset lleno de tutús”.
Hace un par de meses, todavía Jennifer podía hacer los ejercicios del “centro”, una serie que viene después de la “barra”, y que incluyen el adagio, con combinación de movimientos y equilibrio; valses, pasos parecidos al vals de salón; arabesque, con la pierna alzada hacia atrás, y saltos de allegros, pero pequeños. “No hice piruetas, porque requieren mucho balance, ni usé zapatos de punta, pongo las piernas en su sitio, pero no me doy la vuelta, una debe hacer las cosas confortablemente”, comenta. “Todavía hago Pilates, y trabajo con el aparato ‘girotónico’ ”.
A principios del año que viene, se podrá ver su DVD/ Iphone, Baby Bump Ballet, que aún está filmando con su entrenadora Michelle Khai. Y usted, si está embarazada, puede bailar, pero siempre consulte con su médico.•



























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