ATENAS -- Los griegos dieron a la canciller alemana Angela Merkel una hostil bienvenida el martes en su primera visita a Atenas desde que comenzó la crisis de deuda hace tres años.
Mientras en la calle los griegos se manifestaban contra ambos mandatarios y sus políticas económicas, Merkel declaró que Grecia ha realizado “muchos avances” para su recuperación financiera y que espera que el país permanezca en la eurozona. “Como socios estamos trabajando para lograr eso”, indicó.
Como el principal contribuyente al fondo de rescate que salvó a Grecia de la bancarrota, muchos griegos ven a Alemania como el principal responsable de las medidas de austeridad que ha decretado el gobierno a cambio de la ayuda de emergencia.
El grupo de supervisores de la deuda, conformado por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, entregará un reporte en las próximas semanas sobre si Grecia debe recibir el siguiente abono de su paquete de rescate financiero, sin el cual se iría a la bancarrota.
“Han sido realizados grandes avances… Hay un progreso diario”, dijo Merkel tras dialogar con el primer ministro griego Antonis Samaras. “Es un esfuerzo que debería ser considerado, porque de lo contrario haría las circunstancias mucho más dramáticas”.
Merkel llegó a una Atenas en gran parte bloqueada y protegida por la Policía, con más de 6,000 agentes y francotiradores desplegados por la ciudad para evitar incidentes y percances a la líder germana, cuya visita despertó a una gran expectación.
En su primera visita a Grecia en cinco años, la llegada de Merkel generó una protesta multitudinaria en la que participaron por lo menos 50,000 personas en Atenas. Aunque las manifestaciones fueron mayormente pacíficas, la policía se enfrentó brevemente con varias decenas de manifestantes y detuvo a unas 200 personas.
El primer ministro heleno consideró esta visita como parte de su estrategia para recuperar la “confianza internacional”.
Aunque Merkel disipó las expectativas de Atenas sobre una declaración pública rotunda de apoyo a Grecia, Samaras dijo que la visita de la canciller dio fin “al aislamiento internacional del país”.
Grecia ha dependido de la ayuda financiera de Europa y el FMI desde mayo de 2010. Para recibir los préstamos aplicó varios recortes presupuestales fuertes, subió los impuestos, elevó las edades de jubilación y facilitó los despidos en el sector privado.
Hasta la fecha Atenas ha recibido 240,000 millones de euros ($310,000 millones) y ha renegociado un acuerdo por 110,000 millones de euros ($141,800 millones) para el pago de algunos de sus bonos.


























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