BEIJING -- La joven vendedora de comida gritó y corrió hacia Alonzo Mourning.
Mourning, ahora vicepresidente en la oficina principal del Heat, sonrió amablemente mientras la joven le pedía su foto en un inglés vacilante. No hay problema. Sólo otra foto para una admiradora, pensó Mourning. Él se ha tomado miles en los últimos años.
Después vino el remate.
“Gracias, LeBron James”, dijo ella.
El baloncesto podrían estar ganando popularidad en China, pero algunas cosas, al parecer, todavía se pierden en la traducción. Mourning, un verdadero profesional, sonrió y no dijo nada. El viaje del Heat a China tiene más que ver con el juego de las relaciones públicas que con el juego del baloncesto: sonría a la cámara, asienta con la cabeza en agradecimiento, y pase a la siguiente aparición pública.
El martes, el Heat y su considerable séquito de personal de apoyo e invitados prodigaron un montón de sonrisas. El equipo visitó el Palacio de Verano en Beijing, y luego una parte de la Gran Muralla China, que está a 90 minutos en autobús al norte de la ciudad. El viaje del equipo a China es una excursión programada de relaciones públicas para la NBA, pero ni siquiera el tour de buena voluntad más cuidadosamente planificado, puede preverlo todo.
La Gran Muralla se extiende unos 4,000 kilómetros, pero si usted ha visto una imagen de la estructura, es muy probable que se haya tomado en la sección de la muralla visitada por el Heat. Corre sobre una pintoresca cordillera y serpentea arriba y abajo sobre las montañas, hasta perderse de vista.
Hubo un tiempo cuando la gente tenía que caminar por un sendero técnico y agotador durante horas para llegar a la Gran Muralla. Esos días han quedado atrás. Ahora, con poco dinero usted puede pagar una góndola que lo elevará hasta la montaña lo mismo que a un esquiador en un centro invernal.
Pat Riley, el presidente del Heat, fue el primero en la fila para tomar la góndola. Horas más tarde, después de la conquista de la Muralla, se rindió ante el asedio de los vendedores de souvenirs. Riley compró un gorro de invierno de estilo militar —grande, difuso y con grandes orejeras— adornado con la emblemática estrella roja, tal como podría verse en una vieja fotografía de Mao Zedong.
Miller, Allen, James Jones y Shane Battier representaron a los jugadores veteranos del Heat que visitaron la Muralla. LeBron James, Dwyane Wade, Chris Bosh y Udonis Haslem evadieron la aventura y en su lugar optaron por permanecer en el centro de Beijing. De los jugadores del Heat que hicieron el viaje, los escoltas Mario Chalmers, Cole Norris y Terrel Harris se anotaron la mayor cantidad de pasos. El trío caminó durante millas, y después terminaron el día con estilo, montando trineos por la montaña. El Heat fletó tres autobuses para el viaje a la Muralla, y Chalmers, Cole y Harris estuvieron entre los últimos del grupo en regresar.
A los jugadores del Heat se les permitió llevar dos invitados a China con todos los gastos pagados. Chalmers trajo a su madre y hermana, y Cole trajo a sus padres. El padre de Cole, Norris Sr., tenía una perspectiva sobre la Muralla ligeramente diferente a la de su hijo, el estratega militar en ciernes.




























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