El atribulado representante federal David Rivera se ha lanzado a la ofensiva en los medios de comunicación en las semanas finales de su campaña de reelección contra su rival Joe García.
Rivera tiene dos anuncios de campaña transmitiéndose por la televisión. Uno de ellos, en español, llama la atención sobre la ayuda brindada por el representante republicano de Miami a Daniela Peláez, estudiante de último año de la secundaria North Miami Senior que enfrentaba deportación a Colombia porque sus padres la habían traído ilegalmente a Estados Unidos siendo niña.
El otro anuncio, en inglés, alega que García, quien es demócrata, subió los impuestos de las compañías de servicios básicos estatales, pasó contratos federales a sus amigotes y ha sido investigado por sus finanzas de campaña. Las alegaciones son en su mayoría erróneas.
Rivera, en su primer término como representante, está luchando por conservar su cargo en medio de dos investigaciones federales: una sobre sus finanzas personales y de campaña, y otra para averiguar si él desvió dinero en secreto e ilegalmente para financiar la campaña de un rival de García en la primaria demócrata, Justin Lamar Sternad.
Rivera, no obstante, continúa negando que ninguna de las dos investigaciones esté en curso.
Ninguna agencia federal en absoluto ha confirmado o expresado en ningún momento que yo este siendo investigado por razón alguna, dijo al veterano presentador de US1 Radio Bill Becker el fin de semana.
Rivera ha negado por mucho tiempo la existencia de una investigación estatal sobre sus finanzas de hecho, él negó haber contratado a un abogado para ese asunto aun cuando su abogado estaba buscando fallas en el caso de la fiscalía. Citando la ley de prescripción y una ambigua ley estatal, la fiscalía cerró el caso meses atrás este año sin presentar ninguno de los 52 cargos de los que ellos pensaban acusar a Rivera.
Los documentos de esa investigación mencionan específicamente entrevistas hechas a Rivera por agentes federales.
Recientes sondeos demócratas y republicanos muestran a Rivera por debajo de García, quien tiene un anuncio radial en español dirigido a los colombianoamericanos, y un par de anuncios positivos en inglés en Miami-Dade y los Cayos de la Florida. El recién trazado mapa congresual del Distrito 26 se extiende desde Kendall hasta Cayo Hueso.
Escándalos, corrupción, peleas entre partidos: no es extraño que la gente haya perdido la fe en el Congreso, dice García en el anuncio de Miami-Dade. Yo opino que está bueno ya.
El anuncio televisivo de Rivera en el que figura Peláez, la estudiante indocumentada, está dirigido a los hispanos no cubanos. La colombiana Peláez, quien habría recibido permiso legal para permanecer en el país bajo la legislación federal estancada conocida como la Ley DREAM Act, recibió una suspensión de su deportación gracias en parte a intervención congresual, incluyendo la de Rivera, quien no está a favor de la legislación. El ha propuesto alternativas a la Ley DREAM Act.






























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