La actriz Daisy Granados, una de las figuras más relevantes del cine cubano viajó desde La Habana para presentarse por primera vez en Miami con el monólogo Leyenda.
La producción de Ingenio Teatro, inspirada en Réquiem por Yarini, la tragedia del escritor cubano Carlos Felipe (1914-1975), tendrá su estreno mundial hoy en el club Hoy Como Ayer, como parte del programa del TEMFest 2012.
En su primer encuentro con El Nuevo Herald, Granados, de 69 años, expresó su emoción por el reencuentro con los cubanos que la han seguido a través de sus películas.
Para mí resulta muy emocionante porque aquí vive parte del público que me admiraba en Cuba, dijo la actriz, durante una pausa del ensayo en el centro nocturno de La Pequeña Habana. Me he reencontrado con muchas personas que guardan el recuerdo de mis actuaciones y de mis películas, algo que me reconforta y me crea el compromiso de actuar para ellos.
Tras ser descubierta por el cineasta José Massip cuando era empleada de Fin de Siglo, una tienda por departamentos de la capital habanera, Granados debutó en el cine en La decisión (1964), realizado por el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos (ICAIC).
Pero su salto a la fama se produjo con Memorias del subdesarrollo (1968), un filme de Tomás Gutiérrez Alea (1928-1996), que con el tiempo se convirtió en un clásico del cine de la revolución. Entre su extensa filmografía sobresalen Retrato de Teresa (1979), donde actuó bajo las órdenes de su esposo y padre de sus tres hijos, Pastor Vega (1940-2005), Cecilia (1982) y Un hombre de éxito (1989), de Humberto Solás (1941-2008).
La Jabá ya forma parte de mi vida, dice en alusión al personaje de Leyenda. Pero en la versión de Raquel Carrió, ella ofrece su visión de Yarini [el proxeneta más famoso de la Cuba republicana] y de cómo ocurrió su asesinato.
Según escribió la autora en las notas al programa, el monólogo se compone de nostalgia, rebeldía, y de un impulso incontrolable [por] recuperar, a través de la memoria y la imagen, la historia de una mítica Habana que a todos nos pertenece, más allá del tiempo y la distancia.
Pese a su dominio del papel, la actriz destacó que en esta ocasión las motivaciones son diferentes a cuando lo interpretó en los múltiples montajes de Réquiem por Yarini. El hecho de estar dirigida por Lilliam Vega, la hija mayor de su esposo, a quien cataloga como una directora muy fuerte, y que la representación sea en Miami, reviste un significado que rebasa el hecho artístico.
Creo que ha llegado el momento de [que se produzca] un entendimiento entre los cubanos que han decidido vivir en otra parte del mundo y los que permanecen en la isla, dice Granados, tras admitir que si la hubieran invitado a actuar en Miami hace 30 años, posiblemente habría sentido miedo al rechazo.
No hubiera rechazado [la invitación], pero tal vez hubiera sentido temor al rechazo, por prejuicios y por cosas que le pasaron a otros artistas [cubanos de la isla que fueron repudiados por algunos sectores del exilio].






























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