El Premio Hans Christian Andersen de Literatura Infantil y Juvenil se otorga cada dos años a través del International Board on Books for Young People, IBBY. Es la más alta distinción que puede recibir un escritor y un ilustrador de literatura infantil y por esa razón se le llama el Pequeño Nobel. Este año lo recibió María Teresa Andruetto (Argentina, 1954) y el ilustrador Peter Sís (Checoslovakia, 1950).
Aunque la distinción se otorga a la obra completa, con María Teresa nos centramos en Veladuras (Editorial Norma 2005), libro que cuenta la historia de Rosa a través de lo que ella misma le cuenta a su psicóloga. Visto y leído así este libro no parece para niños o niñas, quizás para jóvenes porque es una joven la que lo relata. No pensé que publicaran Veladuras bajo esta categoría porque es un tema difícil. Cuando escribo no tengo en mente a un lector con una edad determinada. Solo tengo en mente un modo de ver, aclara Andruetto. Se crió en Oliva-Córdoba, un lugar marcado, entre otras razones, porque allí existió uno de los asilos para enfermos mentales más grandes de Sudamérica.
Esta escritora tiene dos grandes capítulos en su vida: la docencia y la literatura. Y es difícil establecer si uno pesa más que el otro. Tiene una gran producción literaria y por otra parte, tiene experiencia docente de más de 30 años y ha participado en reconocidas actividades de capacitación, planes de lectura, procesos educativos con población infantil en riesgo. Cuando se conversa con ella, esos dos mundos se emocionan de distinta forma pero ninguno pelea por la silla del otro.
Más que escritora me siento una persona que escribe porque no tengo la obsesión ni la disciplina. No escribo desde que me levanto. Para mí la escritura es como una especie de recreo y no la siento como un trabajo en el sentido profesional.
Veladuras está dedicado a Josefina, su segunda hija quien fuera más joven para el momento en el que lo escribió. Y la vida siempre llena de coincidencias, cuando María Teresa estaba entregando las sillas, copas y vajillas de la celebración del matrimonio de Josefina, recibió la llamada que le informaba del galardón ¿Será su talismán?
Entre sus obras se destaca Tama, novela publicada en 1992, Premio Municipal Luis de Tejeda, Stefano (Sudamericana, 1998), La mujer en cuestión (DeBolsillo, 2009) y Lengua madre (Mondadori, 2010), Sueño Americano (Caballo negro editora, 2009) y Tendedero (CILC, 2009), la obra de teatro Enero (Ferreyra editor, 2005) y numerosos libros para niños y jóvenes, entre otros La mujer vampiro (Sudamericana, 2000), Benjamino (Sudamericana, 2003), y Trenes (Alfaguara, 2007).
Sus escritores predilectos van desde Sara Gallardo, (Argentina 1931-1988), hasta Borges pasando por Truman Capote, para volver por toda latinoamérica con Rulfo y Onetti. Su lista es infinita pero se detiene en la inmensa lista de escritoras argentinas a las que llama sus madres literarias.
El premio fue gratamente recibido en Argentina y actualmente su obra se vende en Alemania, Brasil, y por supuesto, Latinoamérica. Y de nuevo surge su dualidad docente-escritora, la lectura es un ejercicio que se construye en la escuela o que viene de una casa lectora y sirve para vivir vidas que no son las nuestras, para encontrarnos con la subjetividad de un escritor que quizas vive en otro lugar, en otra lengua, en otro siglo. Leer nos vuelve más reflexivos, más criticos. •




























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