Cuando la guardaparques Linda Friar abrió la oxidada puerta de metal al costado de una carretera del Parque Nacional Everglades, fue como entrar a otra época a través de un túnel del tiempo.
Al otro lado de la valla, el camino conduce a un pequeño edificio cuya fachada tiene el dibujo de un misil que apunta al cielo. A pocos metros se puede ver otra estructura que una vez albergó a perros guardianes y otras tres edificaciones más grandes que parecen graneros, cada una rodeada por una estructura de concreto cubierta de hierba.
Es la antigua base de misiles Nike Hercules HM-69, una reliquia casi intacta de la Guerra Fría, construída a raíz de la crisis de los misiles cubanos de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética al conocerse que Moscú había instalado armas nucleares en Cuba.
Como parte de las celebraciones por el 50 aniversario de la crisis, el Servicio de Parques Nacionales trajo de vuelta al sur de la Florida uno de los misiles Nike Hercules desplegado durante esos días y se espera que sea exhibido en la antigua base cuando reabra al público, el lunes 12 de noviembre, Día de los Veteranos. Ese día habrá visitas especiales normalmente el silo de misiles sólo está abierto de diciembre a abril y no se cobrarán los $10 de admisión por auto.
También estarán en exhibición partes de un segundo cohete, afirmó el coordinador de la Base de Misiles Nike del Parque Nacional Everglades, Ryan Meyer. Además, alrededor de 47 veteranos y sus familias planean viajar desde distintos puntos del país al sur de Florida en octubre para visitar juntos el silo de los Everglades.
Construida dentro del Parque Nacional Everglades, la base de misiles Nike Hércules se mantuvo activa desde 1965 hasta 1979, cuando fue cerrada pero no desmantelada.
De acuerdo con una exposición en el centro de visitantes del parque, los misiles llegaron al sur de la Florida poco después de la crisis de octubre de 1962, cuando lo peor ya había pasado aunque seguían las tensiones con Moscú y La Habana.
En aquel momento, antes de que la base se construyera, los soldados asignados para operar los misiles vivían en un campamento de carpas militares a las afueras del parque, en el sur del Condado Dade. No había electricidad ni agua corriente, recordó Charles Carter, quien se crió en Miami y fue uno de los primeros soldados en llegar a la zona, en marzo de 1963.
Carter se desempeñó temporalmente en la base de los Everglades así como en otras bases por dos años y medio antes de que la sede permanente fuese construida en 1965.
Sabíamos que los bombarderos rusos podían destruir nuestra base, recordó Carter en una entrevista reciente. Sabíamos que íbamos a ser el primer objetivo de las formaciones de bombarderos. Estos jóvenes, de 17, y 18 años de edad destacados allí en ese momento, aceptaban esta realidad.
Excepto por los misiles y radares, equipo que fue retirado, la base sigue esencialmente intacta en los Everglades, como cuando unos 150 soldados vivían en ella.
El edificio de ensamblaje de misiles permanece ahí, al lado de las tres plataformas de lanzamiento, la mayoría con sus colores originales. Incluso los dibujos hechos por el personal destacado entonces siguen siendo visibles en las paredes de algunas de las estructuras, tal como el misil en la fachada del edificio de ensamblaje.






























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