Han transcurrido cinco décadas de la Crisis de Octubre, pero las experiencias y testimonios de aquellos trece días continúan marcando la vida de los exiliados cubanos y de otras nacionalidades.
Algunos se refieren a un momento que los hizo madurar más rápidamente y fortaleció el compromiso y solidaridad de los refugiados. Otros comparan la crisis con una tragedia que cimentó el poder de Fidel Castro. Aún más: profundizó las divisiones entre las familias cubanas a ambos lados del Estrecho de la Florida.
Carlos Eguaras (cubanoamericano)
Edad: 56
Ocupación: Gerente de ventas
No había cumplido ocho años cuando la familia de Carlos Eguaras, temerosa de lo que podía ocurrir, decidió que lo mejor sería refugiarse en casa de los abuelos, ubicada a unas calles de la Universidad de La Habana.
Pensaba que esas mudanzas eran un rito anual, dijo Eguaras. Un año antes habíamos hecho lo mismo durante la invasión de Bahía de Cochinos. La sensación era que debíamos estar juntos, unidos y en familia.
La derrota de Bahía de Cochinos es considerada el principio de una cadena de acontecimientos. El resultado de estos acontecimientos desencadenó la Crisis de Octubre. El escenario afectó la historia a ambos lados del Estrecho de la Florida, explicó Eguaras.
Mi padre solía mirar hacia el cielo esperando que los aviones americanos aparecieran en el horizonte, listos para bombardear, dijo Eguaras. Ahora me pongo en el lugar de mi padre y pienso que debió haber sido terrible sentirse a merced de las bombas y, al mismo tiempo, tener que proteger a su familia de una guerra nuclear.
Angel Ferrer (cubanoamericano)
Edad: 74
Ocupación: Agente de bienes raíces
Ferrer tenía 24 años cuando se desató la crisis. Su familia vivía entre Puerto Rico y Miami. Sus recuerdos traducen la incertidumbre y el nerviosismo que reinaban en la nación.
La gente creía que la Unión Soviética iba a bombardear el país en cualquier momento, dijo Ferrer. Había mucho patriotismo y en la radio y televisión las noticias eran preocupantes,
La posibilidad que el principal enemigo de Estados Unidos estaba preparado para lanzar un ataque nuclear desde la isla marcó un antes y un después sobre su visión de la vida, explicó Ferrer.
Mis raíces estaban en la isla y mi corazón crecía profundamente como ciudadano americano, comentó Ferrer. Fue una etapa que hizo madurar a muchos. Les expliqué a mis tres hijos por qué estábamos aquí y por qué debían sentirse orgullosos de ser estadounidenses.
Esperanza Reynolds (cubanoamericana)
Edad: 58
Ocupación: Escritora
Esperanza Reynolds tenía ocho años de edad. Vivía con sus padres en Pinar del Río cuando el conflicto entre La Habana y Washington tocó su punto más sensible. Según relató sus padres, tíos y primos escuchaban a escondidas las noticias en la Voz de las Américas sobre la carrera armamentista, los hallazgos de los aviones de reconocimiento y las fotos de los misiles soviéticos.
A pesar de todo se pensaba que los americanos no nos iban a abandonar, pero con la Crisis de los Misiles vimos que no había mucha esperanza, dijo Reynolds.





























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