Varias integrantes de las Damas de Blanco, madres y esposas de presos políticos cubanos, fueron arrestadas temporalmente en La Habana y otras ciudades de la isla con el propósito de impedir que las mujeres conmemoren hoy domingo el primer aniversario de la muerte de su fundadora, Laura Pollán.
Berta Soler, portavoz del grupo, dijo que las autoridades reforzaron el fin de semana la vigilancia contra el grupo.
No le tememos a la represión porque creemos en el activismo pacífico y los derechos humanos, comentó Soler en una entrevista telefónica a El Nuevo Herald. Para nosotras este domingo es un día de mucho dolor por la pérdida física de Laura. Le dedicaremos esta jornada de amor y respeto.
Pollán fundó las Damas de Blanco para realizar los domingos marchas callejeras en demanda de la liberación de 75 esposos, padres e hijos sentenciados a términos de prisión de hasta 28 años durante una ola represiva del régimen cubano en el 2003 contra la oposición pacífica.
El deceso de Pollán, de 63 años, ocurrió en el Hospital Calixto García. Murió víctima de un paro cardíaco agravado por un cuadro de diabetes, hipertensión y dengue.
Tres días después de la muerte de Pollán el gobierno cubano ordenó el arresto, por unas horas, de al menos 20 miembros y simpatizantes de las Damas de Blanco. El objetivo era impedir que participaran en un té literario, donde se analizaría la reorganización del colectivo y el desarrollo de otros planes vinculados a la lucha opositora por los derechos humanos.
En su momento, varios disidentes en Cuba culparon al gobierno de Raúl Castro por el deceso de Pollán debido a los maltratos y ataques de turbas organizadas por el gobierno.
Las Damas de Blanco transformaron la escena opositora con sus caminatas pacíficas por la liberación de los presos políticos. Todos los domingos asisten a una misa en la Iglesia de Santa Rita, en el barrio de Miramar, y luego marchan con gladiolos por la Quinta Avenida.
El resultado de su activismo pacífico fue una negociación histórica entre el gobernante Raúl Castro y la Iglesia Católica para la liberación, en 2010, de 52 presos restantes del llamado Grupo de los 75. El proceso humanitario incluyó la libertad y destierro de decenas de otros presos y sus familias.
Reconocida como ejemplo de valentía y entrega por la mejora de las condiciones de los reos de conciencia, Pollán dejó un legado de constancia y dedicación por la integridad de las libertades individuales.
La presión contra el grupo de mujeres y el consistente seguimiento de agentes de la Seguridad del Estado coinciden con informes independientes sobre miles de arrestos de disidentes en Cuba.
Elizardo Sánchez, director de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, en La Habana, dijo a El Nuevo Herald que los arrestos arbitrarios violan y criminalizan el libre ejercicio de los derechos civiles y políticos, económicos y culturales.





























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