China observa “de cerca” las maniobras militares conjuntas que llevarán a cabo a principios de noviembre Estados Unidos y Japón, frente a lo que se reserva el derecho a “responder” en medio de una escalada de tensión entre Pekín y Tokio por la soberanía de las islas Diaoyu.
El portavoz chino del Ministerio de Exteriores, Hong Lei, consideró el martes que mantener “la paz y estabilidad” en la región Asia Pacífico beneficia al interés común y, por ello, instó a no incrementar las tensiones en la zona.
Hong contestó así en su rueda de prensa diaria, tras ser preguntado por las nuevas maniobras que iniciarán EEUU y Japón a principios de noviembre.
A pesar de que estas acciones militares conjuntas no son novedad, al parecer, el objetivo -en el contexto en el que se enmarcan- sí lo es. Según publican diversos medios, simularán la invasión de una isla por fuerzas extranjeras.
En plena escalada de tensión entre Tokio y Pekín por las disputadas Diaoyu, llamadas Senkaku por Japón, el portavoz chino volvió a insistir el martes a su vecino que lleve a cabo “acciones concretas” para resolver sus desavenencias.
China, no obstante, dio un paso más en el conflicto al enviar siete barcos de su Armada a la zona contigua a la provincia japonesa de Okinawa, al sur del disputado archipiélago, frente a lo que hoy el portavoz de la cartera de Exteriores rechazó hacer ningún comentario.
El grupo de barcos, formado por destructores y fragatas, fueron avistados a primera hora de la mañana a 49 kilómetros de la isla de Yonaguni, en el archipiélago de Okinawa, y a 110 de Taiwán, en dirección noreste, informó la agencia Kyodo.
Mientras Japón y EEUU se preparan para sus nuevas maniobras conjuntas, China comenzó esta semana los entrenamientos de su primer portaaviones, la primera prueba de este barco desde que fue incorporado a la Armada china.
Las tensiones entre Japón y China escalaron cuando en septiembre Tokio anunció la compra de tres de los polémicos islotes, frente a lo que China respondió con el envío de patrulleras a las aguas del archipiélago.
La decisión de Japón desató violentas manifestaciones antijaponesas en cientos de ciudades chinas y la suspensión de los actos para conmemoran el 40 aniversario del reinicio de relaciones diplomáticas entre Tokio y Pekín.
En este contexto, decenas de firmas japonesas -desde automovilísticas hasta cadenas de restaurantes- decidieron paralizar su actividad por miedo a ataques.




























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