Santiago -- Los países de América Latina han avanzado en cobertura de la educación, especialmente en primaria, pero siguen cojeando en la calidad de la enseñanza, muy marcada por la desigualdad social, según un informe divulgado el martes por la Unesco.
Además, a pesar de esos avances en escolarización, son pocos los países que van por un buen camino para lograr la totalidad de los seis objetivos de la “Educación para todos (EPT)” fijados para el año 2015, de acuerdo con el Informe de seguimiento de la ETP en el Mundo del 2012.
La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) realizó el martes el lanzamiento regional de este documento en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Santiago de Chile.
“Esta es una de las regiones donde mejor progreso se ha hecho en términos numéricos. Por ejemplo, en la alfabetización, cobertura en educación primaria universal y cobertura en secundaria”, señaló el director regional de la Unesco, Jorge Sequeira.
Aun así, en América Latina y el Caribe hay aún 2.7 millones de niños excluidos de la enseñanza primaria y 1.7 millones de adolescentes sin escolaridad secundaria.
Es más, unos 8 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años, es decir, uno de cada doce, ni siquiera han llegado a terminar sus estudios primarios.
La Unesco recuerda que en los países más pobres, los jóvenes poco preparados desempeñan trabajos con salarios que los mantienen en el umbral de la pobreza.
“Pero el gran tema de esta región, que es la más desigual de todas, sigue siendo la calidad de la educación”, aseguró Sequeira.
A su juicio, en primaria y secundaria muchos estudiantes no están aprendiendo los rudimentos mínimos para que se pueda considerar una educación de calidad, y eso tiene mucha incidencia en años posteriores en el empleo y en la integración social.
En Nicaragua, por ejemplo, se estima que solo un 46 por ciento de los niños en edad de cursar primaria logrará alcanzar el nivel de aprendizaje más elemental.
Sobre el contexto económico, Sequeira consideró además que, a pesar de que muchos países de esta región crecen con fuerza, casi ajenos a la crisis que golpea a Europa, “todavía no se ve un impacto en término cualitativos de mejora de la calidad de la educación”.
Además, la educación en esta región, donde casi la mitad de la población es menor de 25 años, tiene una conexión directa con los índices de pobreza e indigencia, que afectan a un 25 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 29 años, y con el hambre que padecen 49 millones de ciudadanos.
Por otra parte, en el caso de la educación superior, solo un 18 por ciento cuenta con estudios universitarios, mientras que 20 millones de jóvenes ni estudia ni trabaja, indicó Antonio Molpeceres, coordinador residente de Naciones Unidas en Chile.
El director de la División Social de la Cepal, Martín Hopenhayn, subrayó en tanto que “los principales desafíos en la región tienen que ver con la diferencia por grupos socioeconómicos y la deserción escolar en secundaria en sectores de bajos ingresos”.






























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