La gran noticia del Miami City Ballet esta temporada que comienza el viernes en el Adrienne Arsht Center, es el debut de Lourdes López como nueva directora artística de la compañía.
Nacida en Cuba y criada en Miami, con una larga carrera como bailarina en el New York City Ballet, bajo el legendario coreógrafo ruso americano George Balanchine, cofundadora de la compañía Morphoses con Christopher Wheeldon y ex directora ejecutiva de la Fundación George Balanchine, López tomó las riendas del MCB antes de tiempo. Aunque fue elegida por su Junta de Gobernadores en la primavera de este año para sustituir a Edward Villella en abril del 2013, el ex director artístico partió abruptamente a principios de
septiembre.
López continuará ejecutando el programa que Villella escogió para esta temporada, pero, entretanto, ha implementado ya algunas nuevas fórmulas de acercamiento a la comunidad con la ayuda de los bailarines del MCB. El sábado pasado a las 9 p.m., 25 bailarines se presentaron en Wynwood Walls, durante el paseo de cada mes en esa zona de galerías. Fue con los primeros minutos del ballet Piazzolla Caldera, del coreógrafo estadounidense Paul Taylor y música del compositor argentino Astor Piazzolla, estrenado en 1997, una de las piezas del primer programa.
López está encantada con Miami, como lo afirmó el viernes al ser recibida en la Torre de la Libertad del Miami Dade College por Alina Interián, directora del Centro de Literatura y Teatro, y el doctor Jeffrey Hodgson, preboste del New World School of the Arts. Aunque dejó la ciudad a los 14 años, tiene aquí a su familia y sus raíces. “Miami está en mi corazón”, afirmó.
“Lo que hicieron el sábado en Wynwood fue un flash mob”, explica López. “Es decir, un evento en el que cualquier persona en un sitio, ya sea un parque o estación de ómnibus o de trenes, comienza a tocar música, a actuar o a bailar. ThrillerEsto ayuda a los bailarines y sirve para que la gente los conozca”.
“Lo que bailaron fue la primera parte de Piazzolla Caldera, que se puede hacer hasta con sneakers; lo decidimos hace una semana, porque estos bailarines son jóvenes, son cómicos, tienen talento, they are the coolest people”, afirma López intercalando el inglés en su perfecto español.
El ensayador Patrick Corbin, bailarín de la compañía de Paul Taylor, improvisó, añadiendo más bailarines al grupo, cuenta, justo antes de irse a bailar a Wynwood Jeanette Delgado, quien interpretará este ballet el viernes próximo. “Ensayamos con 12 muchachas y 14 chicos, aunque en el escenario serán cinco bailarinas y seis bailarines”, dice. Su hermana Patricia, que bailará el mismo papel principal el próximo sábado, comenta que todo empezó “como una broma; comentamos que tanta gente de la cultura va allí cada sábado, y se creen que somos tan clásicos. Pero la gente joven no tiene idea, y esto es música de tango, es el enfoque latino, aunque con los pasos modernos de Taylor”.
En los pasos predominan los movimientos del torso, las caderas y los codos, y el aspecto angular del estilo, describe Jeanette. “La música es tan intensa que le van muy bien, son fuertes como el tango. Cada uno de los bailarines tiene su propia personalidad, yo hago de la tercera mujer, la que rompe la pareja, y así es cómo se forma el trío”, acota Jeanette riendo.




























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