Primeramente mis saludos cordiales, señor abogado. Le escribo porque me encuentro en una situación un poco dudosa con respecto a mi residencia permanente, por medio de un tío mío que lee siempre su columna en el periódico, me enteré de usted y él me recomendó que le escribiera, siéndome de gran importancia la ayuda de un abogado de alta profesionalidad como usted para que me aconseje en esta situación.
La cuestión es, señor abogado, que yo soy cubano e ingeniero eléctrico en Cuba, y entré legalmente a este país a través de una visa fiancé, la cual requiere que me case con mi novia americana antes de los 90 días de entrar al país. Y bien, me casé con mi novia a los pocos días de llegar aquí y estoy viviendo en la casa de ella que es donde mismo viven sus padres. Pero desde que llegué aquí mi esposa ha cambiado mucho y quiere como dominarme y hacer lo que ella quiere, y entonces yo, por darme a respetar, he caído en conflictos con ella y con su madre, la cual ve con los ojos de ella, su hija, ó sea, siempre la complace y le da la razón en todo. Nunca han habido problemas de infidelidad entre nosotros, ni maltratos físicos tampoco, sólo discusiones. Por esta razón, y en los casi 2 años que estuvimos en Cuba de novios, todo marchaba muy bien. Hasta que un buen día estando aquí, la madre de mi esposa me echó de la casa y apoyada por mi esposa. Esto ocurrió aproximadamente a los 6 meses de estar yo aquí en este país. Ellas me botaron de la casa sabiendo que yo no tenía ningún trabajo y que yo no tenía ningún lugar para ir. Gracias a la ayuda desinteresada de una prima mía que yo no veía desde hace tiempo, ésta se apiadó de mí y me brindó su casa, que es donde estoy viviendo actualmente.
Ahora resulta ser que, luego de casi 3 meses que me botaron de la casa y que yo nunca había mantenido contacto de ningún tipo con mi esposa, ella ahora me llama porque dice que quiere divorciarse de mí. Mi preocupación es que yo ya tengo todos mis papeles migratorios excepto mi residencia, que es condicional por 2 años, y mi pregunta es, ¿en qué me puede afectar el divorcio para mi residencia permanente y qué me aconseja que sea mejor hacer en mi situación para obtener mi residencia permanente? Saludos,
(Nombre omitido a solicitud) Miami
Benditos los tíos, y en especial el suyo, sin el cual mi columna de hoy, según usted relata, y mi respuesta a su problema sicológico, no existirían...
Su amable carta no pasa de ser más que el reflejo de uno de los problemas sociales cada vez más difundidos de la sociedad de EEUU: la emasculación del hombre a manos de la esposa norteamericana, quien ha desplazado, cual si ellas fueran las abejas productivas y nosotros, los maridos, los zánganos del hogar... Resultado: EEUU es el país más fracasado del mundo en términos de solidez matrimonial, con un índice de divorcios de alrededor del 50 por ciento (!!!) – uno de cada dos – y de hijos despapados (si el vocablo no existe el el diccionario, falta hace)...
La antigua esposa de verdad, la de Proverbios 31:10 en adelante (“Mujer virtuosa. ¿quién la hallará? etc. etc.”) ha ido desapareciendo de la escena hasta convertirse en una curiosidad de museo y un parangón de excelencia, como lo es la mía (y todas mis hijas para sus respectivos esposos) -- la mayor bendición que Dios me ha regalado para mis actuales días de ancianidad. Un principio conyugal en EEUU (de sabiduría universal) es el de “Casado, casa quiere”, y que usted ha experimentado no tanto como filósofo sino como víctima (!). Para quien, como usted, está recién escapado de las escaseces sociales de la Cuba castrista, todo esto seguramente le es muy extraño y, explicablemente, no lo pudo cambiar.
Pero no se angustie más y venga a verme para explicarle que usted no tiene problema inmigratorio alguno, porque con ó sin suegra insufrible y esposa mal influida, esté usted casado ó divorciado, su cubanía imborrable supera en derechos todas estas minucias y yo, como abogado, con gusto le ayudaré a regularizar su situación.
¡Duerma tranquilo!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132




























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