En una candente batalla de ideas y propuestas que no dejó espacio para respuestas a medio camino, el presidente demócrata Barack Obama y su rival republicano Mitt Romney chocaron abiertamente en un segundo debate con miras a las elecciones presidenciales del 6 de noviembre.
El encuentro se realizó en la Universidad Hofstra de Hempstead, en el estado de Nueva York. El debate fue del tipo asamblea vecinal y estuvo moderado por Candy Crowley, periodista de la cadena CNN.
Obama comenzó con un tono más decidido y ampliamente terminó superando su primera presentación. Criticó fuertemente varios puntos de la agenda republicana con solidez y decisión.
Romney se mostró consistente y rápido en sus respuestas. Confirmó la impresión que está en uno de sus mejores momentos de la campaña. Fue directo e insistió en entrar en detalle sobre los objetivos que, según él, la administración Obama no ha logrado concretar en cuatro años de gobierno.
En por lo menos dos ocasiones, Obama acusó a Romney de mentir sobre sus planes de desarrollo y crecimiento económico.
El gobernador Romney dice que tiene un programa con cinco puntos, no tiene un programa de cinco puntos, sostuvo Obama mirando a la audiencia. Su programa se resume en uno: asegurarse de que los más ricos puedan jugar con reglas diferentes.
El debate se prolongó hora y media. Romney fue el primero en responder a la primera pregunta de la noche. En esta ocasión no hubo discursos finales de los candidatos a modo de cierre.
Ambos se interrumpieron uno al otro en temas de generación de empleo, energía y propuestas impositivas para la clase media.
Romney cuestionó que el presidente Obama no esté luchando lo suficiente para mejorar la producción energética.
No creo que nadie en este país crea que usted está luchando por el petróleo, el carbón y el gas natural. Yo lucharé por eso, indicó Romney sin titubear. Asimismo puso en entredicho los esfuerzos de Obama para mejorar la economía.
Hemos pasado cuatro años consecutivos en los que ha dicho ( ) que reduciría el déficit a la mitad y, en lugar de ello, lo ha duplicado, declaró Romney.
Obama no perdió tiempo. Acusó a Romney de cambiar de posiciones. En esa línea, declaró que el plan económico de Romney es sólo un esbozo superficial que la opinión pública debería rechazar.
Los asistentes al debate que hicieron las preguntas a los candidatos representaron a un segmento de la nación cuyo sufragio no está aún comprometido, y al que ambas campañas están cortejando frenéticamente para ampliar sus posibilidades de triunfo en las urnas.
En el debate, Romney afirmó que Obama está llevando a la nación por el mismo camino de Grecia. Puso énfasis en el nivel de desempleo y las dificultades para generar nuevas oportunidades de trabajo.
Es inaceptable que la mitad de los estudiantes que se gradúan hoy no encuentren un trabajo, indicó Romney.
Obama inmediatamente dejó en claro su apuesta de gobierno para facilitar la implantación de empresas a escala nacional y beneficiar a las compañías que producen en el país.





























Mi Yahoo