SAN JOSE DE CHIQUITOS -- La reina Sofía mostró el jueves su apoyo a los esfuerzos de la cooperación española para formar a jóvenes bolivianos en oficios tradicionales que contribuyen a conservar el patrimonio cultural de la histórica región oriental de la Chiquitanía, marcada por la herencia de las misiones jesuitas.
En unas breves declaraciones a los periodistas españoles que la acompañan en su visita a Bolivia, la reina de España expresó su admiración por el trabajo de los cooperantes, del que destacó que siempre es y será “una maravilla”, y se mostró satisfecha por la gran ayuda que representa para la eficacia de su labor la “colaboración constante” de las autoridades bolivianas.
En ese contexto, agradeció al presidente Evo Morales todo lo que ha hecho para facilitar su visita y apoyar a la cooperación española y se declaró “asombrada por la hospitalidad” de la “simpatiquísima” población boliviana, así como “más que encantada” con el resultado de este viaje, que la ha llevado a conocer el corazón de la Chiquitanía.
Los proyectos de ayuda al desarrollo en esta zona boscosa del Oriente boliviano, a la que España ha destinado $8 millones, centraron la reunión con el gobernador del departamento de Santa Cruz, Rubén Costas, que abrió la tercera jornada de la reina en el país andino, celebrada en el mismo Centro de Formación de la Cooperación Española que inauguraron los reyes Juan Carlos y Sofía en mayo de 1987.
En la entrevista, Costas agradeció a la reina tanto el “especial cariño” que demuestra por estas tierras como la ayuda que la región recibe de España, y se consideró “un privilegiado” al contar en su departamento con uno de los centros de formación de la cooperación española.
Desde ese centro, en el que asistió además a un seminario sobre empresa pública, la reina Sofía se trasladó al aeropuerto de Santa Cruz para viajar en avioneta hasta San José de Chiquitos, donde niños, jóvenes y mayores salieron a las calles, bajo un sol ardiente, para darle la bienvenida en la Plaza Principal con vítores, aplausos y ondear de banderitas de los dos países.
Rodeada por la muchedumbre, hizo su entrada en el restaurado conjunto misional fundado a mediados del siglo XVIII, cuando en los dominios americanos de la Compañía de Jesús nadie entraba sin autorización real, ni siquiera las autoridades eclesiásticas del virreinato, y comprobó el resultado de unas obras de rehabilitación a las que España ha destinado un millón de dólares.
Acompañada en todo momento por el ministro boliviano de Culturas, Pablo Groux, y el alcalde de San José, Germain Caballero, comenzó su visita por la torre, edificada en 1740, en los orígenes de la misión, y continuó el recorrido por las cinco salas del museo anexo antes de entrar en la iglesia, donde la recibió entre aplausos una amplísima representación de todos los colectivos sociales.






























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