El presidente venezolano Hugo Chávez, quien acaba de salir reelecto, podría estar preparando el camino para traspasar las riendas del poder a uno de sus colaboradores en medio de las insistentes señales de que el cáncer que padece podría no permitirle culminar su nuevo mandato.
Aún cuando se desconoce la gravedad de su enfermedad, analistas dijeron que cada vez son mayores las señales de que el líder de la Revolución Bolivariana comienza a dar los primeros pasos para instaurar un Chavismo sin Chávez, movimiento que tendría al recién nombrado vicepresidente Nicolás Maduro a la cabeza y que garantizaría la continuidad de los acuerdos de su gobierno con Cuba, Brasil, China y otros de sus aliados.
La última señal sobre la gravedad de la enfermedad provino de boca del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, un cercano amigo que ha estado siguiendo la condición médica del mandatario venezolano.
Creo [ ] que el compañero Chávez debe empezar a preparar su sucesión, afirmó Lula tras ser consultado sobre la reelección del gobernante venezolano por el diario argentino La Nación.
Chávez, quien ha sido sometido a tres cirugías y varias rondas de quimioterapia y radioterapia desde que se le diagnosticó el cáncer en junio del 2011, sostiene que ya se curó de la enfermedad y ha asegurado en varias oportunidades que está en condiciones de seguir gobernando al menos hasta el 2019, cuando culminaría el nuevo mandato que obtuvo en las elecciones del 7 de octubre.
Pero el gobernante se vio enfermo durante su campaña presidencial, luciendo en algunas ocasiones hinchado y con piel descolorida, y en otras mostrando dificultad para caminar. Sus apariciones en público fueron relativamente escasas y de corta duración, al tiempo que allegados a su campaña dijeron que su agenda fue frecuentemente alterada durante la contienda electoral debido a sus problemas de salud.
Chávez también mostró un comportamiento errático durante los meses previos a la realización de los comicios, que iba desde estados de una eufórica seguridad hasta momentos de marcada melancolía.
En un discurso pronunciado a mediados de septiembre, por ejemplo, un Chávez lloroso expresó: Le pido a Dios, si sigue siendo tan generoso con nosotros, que me conceda el último sueño (...) el último sueño mío es liberarme, pero qué difícil ¿no?, volver a ser libre como el viento aunque sea por unos días, por unos meses.
Analistas consideraron que las declaraciones de Lula no fueron brindadas por casualidad.
Fue un mensaje orquestado, calculado, porque hay mucho dinero de por medio, particularmente [en] los intereses de Brasil en Venezuela, indicó desde Washington el analista Martín Rodil.
También es un mensaje muy claro porque si bien es políticamente incorrecto decir directamente que Chávez debe apartarse del poder porque se va a morir, al recomendarle la sucesión a un hombre que acaba de ganar un nuevo período presidencial de seis años, lo que le estás diciendo en el fondo es precisamente eso, añadió.
Es un recado que se hacía necesario en vista del desorden interno dentro de las filas del chavismo, agrupación cuya conducción ha sido llevada arbitrariamente y casi exclusivamente por el propio Chávez, consideró el analista político David Morán desde Caracas.






























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